
Comunicaciones Obispado Holguín/Facebook
La organización Cáritas Cuba, adscrita a la Iglesia Católica, ya comenzó la distribución de la segunda fase de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos para los damnificados del huracán Melissa, que azotó el oriente del país el 29 de octubre de 2025, informó el Obispado de Holguín en su página de Facebook.
Esta segunda etapa de la donación estadounidense está valorada en seis millones de dólares. La primera, que ya terminaron de repartir las cuatro diócesis del Oriente cubano, estaba valorada en tres millones de dólares.
El Obispado de Holguín aseguró que, con las operaciones llevadas a cabo durante la semana recién finalizada, en la Diócesis de esa provincia fueron beneficiadas 1.400 familias y quedan pendientes otras 2.100, a las que se prevé atender hasta diciembre.
En estos momentos se reparte la ayuda en Las Tunas y Puerto Padre, así como en comunidades del entorno. Además, la segunda fase del programa de asistencia estadounidense para familias golpeadas por el huracán se ejecuta en las parroquias atendidas por los frailes Agustinos Recoletos, con Banes como punto de referencia.
La tercera fase del programa estadounidense en oriente de Cuba debe comenzar en enero de 2027. «A diferencia de las anteriores, esta abarcará toda la isla e iniciará su distribución por la Arquidiócesis de La Habana», explicó el Obispado.
De los 100 millones de dólares en kits de alimentos y productos de aseo que Washington ha destinado a Cuba —y de los que el primer lote llegó a la Isla el martes 21 de julio— la Iglesia Católica canalizará 60 millones a través de Cáritas, mientras otras instituciones se encargarán de la distribución de los 40 restantes.
La distribución del primer envío comenzó el miércoles 22 de julio por el occidente de Cuba, en los municipios Bejucal (Mayabeque) y Alquízar (Artemisa).
Ese día, la Embajada de EEUU en Cuba informó de un encuentro entre el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, Mike Hammer, y la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, para dar seguimiento al inicio de la distribución de la ayuda y coordinar visitas a comunidades beneficiarias.
La entrega de la ayuda por parte de Cáritas Habana mediante la red de parroquias católicas materializa el deseo del Departamento de Estado de EEUU de que los recursos lleguen directamente a la población, sin pasar por manos de las autoridades cubanas.
Cada módulo entregado a familias necesitadas en los dos municipios del occidente cubano «incluye productos alimenticios de primera necesidad»: diez libras de arroz, diez de frijoles, un galón de aceite, una libra de azúcar morena, tres libras de pastas alimenticias, seis latas de sardinas en tomate y cinco de atún en agua, informó Cáritas el viernes.
A ello se suman «artículos esenciales de aseo personal y del hogar»: cuatro jabones de baño, un detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales, un frasco con tabletas potabilizadoras de agua, dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.
«Estos insumos han sido seleccionados para cubrir las necesidades básicas de las familias en el contexto actual», resaltó Cáritas y sostuvo que «la distribución está concebida para llegar a comunidades de difícil acceso y se prevé que se complete en el resto de la Isla en los próximos meses».
«Esta distribución se enmarca en un plan de acción más amplio que abarca todas las diócesis del territorio nacional, desde Pinar del Río hasta Camagüey«, agregó la organización religiosa.
Asimismo, subrayó que «se prioriza a adultos mayores que viven solos, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con discapacidad o encamadas, así como familias con niños menores de cinco años en situación de riesgo».
El viernes, Mike Hammer visitó a familias beneficiadas con la primera parte de la ayuda humanitaria de EEUU en Bejucal.
La ayuda humanitaria fue recibida con reproches por parte del régimen cubano, que acusó a Washington de intentar «lucrar políticamente» con la donación enviada, a pesar de que esta resolvería a numerosas familias las carencias a las que las ha condenado el castrismo.
La Habana evitó agradecer a la Administración Trump y, en su lugar, transmitió su gratitud al pueblo estadounidense, argumentando que este «sustenta, con sus contribuciones, los fondos públicos que utiliza su Gobierno».
Si bien el Ministerio de Comercio Exterior, encargado de monitorear el recibimiento del donativo, sostuvo que «Cuba no se opone a la ayuda siempre que beneficie al pueblo», señaló que «el componente de la ayuda contrasta con la realidad que impone el castigo colectivo que aplica el Gobierno de EEUU contra el pueblo de Cuba, reforzado con un brutal cerco energético impuesto desde los primeros días de este año».
Aunque el régimen cubano ha estado involucrado de forma tangencial en la operación de recepción del donativo, el Departamento de Estado destacó que «la entrega directa de productos humanitarios por parte de representantes de las parroquias locales de la Isla garantizará que la ayuda esencial de EEUU llegue a los cubanos de a pie que la necesitan, sin que el régimen pueda desviarla ni sustraerla».
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