En el Pabellón de Combate 2, dentro del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte de esta capital, el de la mayor isla del Caribe remontó a fuerza de pegada un primer asalto en que cuatro de los cinco jueces lo vieron perder.
Durante el segundo round, el natural de la provincia de Camagüey se mostró más fajador, lanzando constantes rectos al mentón del rival y evidenciando una buena esquiva que le permitió poner de su lado a tres de los imparciales.
A sus 23 años, cerró proponiendo, eficaz en la corta y media distancia, con intercambio directo de golpes, sin temer asumir riesgos contra un cafetero que nunca se amilanó. Los mismos tres jueces nuevamente se inclinaron para el cubano.
Más adelante, en los 65 kilogramos su coequipera Erlis Cobas intentará seguir la senda del éxito cuando enfrente a la guatemalteca María Chiroy.
Luego, en la ronda de cuartos de final el antillano Fernando Arzola medirá fuerzas en más de 90 kilos ante otro chapín: Luis Guerra.
Considerado tradicionalmente el buque insignia de la delegación cubana, el boxeo estuvo por debajo de los pronósticos y cálculos previos a San Salvador 2023.
Aunque mantuvo una presencia fuerte en el podio, el desempeño general dejó un saldo inferior al registro histórico del país, según analistas.
En el masculino los títulos llegaron por intermedio de Julio César La Cruz (92 kg) y Arzola (+92). Erislandy Álvarez (63,5) obtuvo el metal plateado y el bronce fue para Erislán Romero (51), Jorge Cuéllar (71) y Arlen López (80).
Entre las mujeres, accedieron tres a semifinales: Legnis Calá (57 kg), Arianne Imbert Lamote (66 kg) y Yakelín Stornell (75 kg).
La primera alcanzó una plata, mientras las otras quedaron con bronce.
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