Béisbol cubano: Al César lo que es del César
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Béisbol cubano: Al César lo que es del César

Cuando se anunció que el derecho José Ignacio Bermúdez sería el primer abridor de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, República Dominicana, muchos, entre los que me incluyo, no entendimos las razones que llevaron a Germán Mesa a tomar dicha decisión.

Y no es que el lanzador mayabequense no tenga las cualidades necesarias para ser primer pitcher del equipo nacional, sino que, con una figura con mayor cantidad de horas de vuelo en los diamantes como Raymond Figueredo en el staff cubano, todas las miradas se centraron en el capitalino.

Sin embargo, el timonel del equipo Cuba de béisbol vio algo que nosotros no vimos y la estrategia le dio frutos. José Ignacio se apuntó el triunfo en la jornada inaugural del béisbol de la lid centrocaribeña y la víspera volvió a erigirse figura vital en el triunfo de los nuestros ante Colombia en la superronda, con pizarra de tres carreras por cero.

Béisbol cubano: Al César lo que es del César

El joven representante de los Huracanes de Mayabeque tiró de coraje y de valentía para caminar un partido que resultaba vital en las aspiraciones precompetencia de pelear por estar en la gran final del torneo.

Soberbia actuación en cinco y dos tercios de entrada en las que no permitió carreras, apenas le conectaron dos indiscutibles, ponchó a ocho rivales con una base por bolas concedida.

Cómo diría un buen amigo, Bermúdez se transformó en un huracán categoría cinco con vientos huracanados en el centro del diamante del estadio Juan Marichal, de Quisqueya.

Si tomamos en cuenta que los juegos en los Centroamericanos son a siete entradas, el abridor cubano consiguió sacar 17 out de los 21 necesarios para finalizar el desafío, entregándole la bola al relevo para tan solo cuatro out, situación más que idónea para un partido de béisbol.

El espirituano Yankiel Mauri retiró el último bateador de la sexta entrada, cumpliendo a las mil maravillas el rol de acomodador y dejando la escena lista para el apagafuegos cubano en la séptima entrada.

El cerrojo del juego frente a los cafeteros corrió a cargo del cerrador Armando Dueñas, otro que si hacer mucho ruido también ha sabido responder a la confianza de su dirección y silenciar las críticas a golpe de resultados.

El espigado relevista matancero trabajó por espacio de una entrada en la que no permitió libertades a la batería rival, a la cual le propinó dos ponches, para consolidar el triunfo cubano y en lo personal apuntarse el juego salvado.

Antes de la voz de play ball, en República Dominicana, el mentor cubano declaró a la prensa que tenía una estrategia de juego en la que cada pitcher tenía una determinada cantidad de lanzamiento y enfocarían el trabajo en torno a las evaluaciones que habían hecho de esos parámetros.

Hasta el momento toca quitarse el sombrero ante Germán Mesa, porque salvó el desliz ante Panamá, en el resto de compromiso los lanzadores del mayor archipiélago caribeño han cumplido con sus funciones y han sido extraídos del box en el momento preciso.

Si bueno es saber hasta qué punto se puede dejar un pitcher, bueno también es saber cuando ya se cumplió la tarea y eso el timonel de la armada nacional lo ha cumplido q cabalidad.

Otro factor destacable en la dirección de Germán en el triunfo ante Colombia son la confianza y la mesura a la hora de hacer cambios o mantener a un determinado pelotero dentro de la alineación.

Cuando muchos criticaron la titularidad de Luis Vicente Mateo, en este equipo Cuba, en detrimento de Jeison Martínez o Yulieski Remón, el otrora torpedero capitalino confió en el cienfuguero y esa confianza, a la postre, trajo recompensas.

De las tres que Cuba anotó frente a Colombia una fue impulsada por Mateo, quien en la jornada anterior ante Panamá había ligado de 4-4 con un biangular como extrabase. 

También estuvo presente la mesura a la hora de determinar que, ante el mal momento ofensivo que vive Tailon Sánchez, era necesario un cambio en la demarcación de campo corto y noveno en el orden ofensivo.

Yulieski Remón fue el encargado de suplir a su compañero y lo ha hecho a las mil en dos partidos, promedia 600 producto de tres indiscutibles en cuatro turnos, además de eso tres remolques y un (OPS) de 1800.

Aunque todavía resta un desafío de la superronda, me atrevo a decir que este equipo Cuba tiene algo diferente a los anteriores y es el hambre por lograr un resultado y eso, en buena medida, se lo deben al mentor Germán Mesa, por lo cual como dice el viejo refrán al César lo que es del César. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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