En tierra venezolana, los colaboradores cubanos de Cienfuegos, desplegados en el estado Falcón, viven con conciencia y compromiso cada uno de los días tras los sismos del 24 de junio.
Yunio González Ávila, especialista en medicina general integral, quien actualmente se desempeña como médico fisiatra, es uno de esos incansables para los que las horas del día nunca son suficientes.
«Aunque muchos quisiéramos estar en la primera línea de atención a los pacientes que han sufrido los avatares de estos eventos sísmicos, hemos entendido que también donde estamos cumplimos nuestro propósito, ya que esta catástrofe ha tenido un impacto muy negativo en la salud psicológica de la población».
Para él, su trabajo no sólo consiste en atender dolencias físicas, sino también en acompañar aliento, en ofrecer una mano amiga a personas que viven con el miedo, el silencio y la incertidumbre en sus hogares.

«Esto ha traído como consecuencia que los motivos de consulta en los diferentes escenarios en los cuales nos desarrollamos han sido variados, sobre todo las afecciones psíquicas que han producido manifestaciones clínicas en los pacientes como descompensaciones de la tensión arterial, ansiedad, depresión, y hemos tenido que estar tomando conductas médicas sobre estos pacientes».
Más que un desempleo profesional, lo que siente es un sentimiento profundo de pertenencia y de deber. Estar allí no es solo una misión médica, sino también una muestra de quiénes son los cubanos cuando de solidaridad se trata.
«Para nosotros acompañar al pueblo venezolano en un momento tan difícil nos enorgullece no solo como profesionales de la salud, sino como seres humanos, sino como cubanos, ya que demostramos lo que realmente es un pueblo solidario en todo tipo de momento, sin importar las circunstancias, sin importar lo que nos rodee, sin importar nada».
Al final, su voz se vuelve suave cuando piensa en las familias que en Cuba siguen con emoción su trabajo. Los extraña, pero sabe que el deber de un hombre es estar allí, donde puede ser más útil.
«A cada familia cubana les quiero pedir confianza. Confíen en cada uno de sus hijos que estamos aquí, que estamos dando lo mejor de nosotros».
