El sacerdote cubano José Conrado advirtió que la Iglesia ya no tiene capacidad para responder por sí sola al creciente deterioro social que vive Cuba, una situación marcada por la escasez de alimentos, medicamentos y otros recursos básicos que afecta a miles de familias.
Según expresó, las comunidades religiosas continúan prestando ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, pero el incremento de las necesidades ha superado las posibilidades de asistencia de la propia Iglesia.
Las declaraciones ponen de relieve el papel que numerosas parroquias y organizaciones religiosas desempeñan en la distribución de alimentos, medicinas y apoyo social, funciones que han adquirido mayor relevancia en medio del agravamiento de la crisis económica.
El sacerdote sostuvo que la solidaridad de los ciudadanos y de las instituciones religiosas no puede sustituir de forma permanente las responsabilidades del Estado en la atención de las necesidades básicas de la población.
Su mensaje coincide con un contexto de creciente precariedad económica, caracterizado por la inflación, la escasez de productos esenciales, los apagones y el deterioro de los servicios públicos, factores que han incrementado la demanda de ayuda humanitaria en distintas comunidades del país.
Las declaraciones de José Conrado vuelven a situar en el debate público el papel de la Iglesia como espacio de apoyo para la población cubana, al tiempo que reflejan las dificultades cada vez mayores para atender una crisis social que continúa profundizándose.


