
La persecución contra líderes religiosos en Cuba volvió a quedar en evidencia tras las recientes acciones de la Seguridad del Estado contra varios pastores evangélicos, una situación que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) calificó como parte de una nueva escalada represiva dirigida contra las iglesias independientes.
La organización denunció que las autoridades han incrementado las citaciones, amenazas, interrogatorios y actos de vigilancia contra religiosos que desarrollan su labor fuera de las estructuras aceptadas por el régimen. Entre los casos más recientes figura el del pastor Rolando Pérez Lora, citado por las autoridades en medio de una campaña de intimidación que, según el OCDH, responde a un patrón sistemático y no a hechos aislados.
Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, explicó a Martí Noticias que esta ofensiva confirma el endurecimiento de la represión contra comunidades evangélicas independientes. También cuestionó el contraste entre la imagen que el régimen intenta proyectar en el exterior sobre la libertad religiosa y las restricciones que impone dentro del país mediante obstáculos administrativos, limitaciones legales y la negativa a reconocer oficialmente a diversos movimientos religiosos.
Otro de los episodios denunciados involucra al pastor Alián López Rodríguez, líder de la Congregación Tabernáculo de La Promesa del Ministerio Internacional Viento Recio. El religioso fue arrestado mientras encabezaba una jornada pública de oración en un parque del municipio de Cabaiguán, en Sancti Spíritus.
Aunque fue liberado inicialmente tras la presión ejercida por miembros de su congregación, dos días después volvió a ser detenido cuando agentes de la Seguridad del Estado acudieron a su vivienda para conducirlo a un nuevo interrogatorio. Durante varias horas recibió amenazas y presiones para que publicara una retractación en redes sociales por haber organizado la actividad religiosa.
El propio pastor aseguró que rechazó esa exigencia porque considera que no cometió ninguna falta. También denunció que continúa bajo vigilancia permanente por parte de las autoridades.
Para el OCDH, este tipo de actuaciones refleja la voluntad del régimen de controlar cualquier espacio social con capacidad de ejercer liderazgo moral o comunitario al margen de las instituciones oficiales. La organización advirtió además que el hostigamiento contra las iglesias afecta directamente a miles de cubanos que encuentran en estas comunidades apoyo espiritual y ayuda en medio de la profunda crisis que atraviesa el país.
Los hechos denunciados vuelven a colocar la libertad religiosa entre las principales preocupaciones de las organizaciones de derechos humanos, que sostienen que las presiones contra pastores y congregaciones independientes forman parte de una política de control cada vez más amplia sobre la sociedad civil cubana.


