«Auxilio, ayuda»: el grito de un cubano que movilizó a sus vecinos durante un incendio

Un grito desesperado en mitad de la noche desencadenó una cadena de solidaridad que salvó cuatro vidas en Cuba. Según el relato publicado en Facebook por Aroldo García Fombellida, periodista oficialista de Radio Rebelde en Holguín, a las 3:20 de la madrugada de este miércoles escuchó los gritos de su vecino más cercano, Rafelito Fonseca, cuya vivienda —situada en los bajos de la misma edificación— estaba envuelta en llamas.
«Despertarse sobresaltado a las tres y veinte de la madrugada, al escuchar una voz que clama… «Auxiliooo, ayudaaaa, auxiliooo»… no es cualquier cosa», escribió el periodista.
En el interior de la vivienda se encontraban Fonseca, su esposa Annia, Gladys —madre de ella, de edad cercana a los cien años— y el pequeño nieto Alex. La motorina de Rafelito ardía en la sala y las llamas ya alcanzaban la cocina, mientras los cuatro permanecían atrapados en las habitaciones, rodeados por el fuego y un humo denso que impedía la visibilidad.
Los gritos de Fonseca llegaron a los vecinos más próximos y la voz de auxilio se multiplicó en segundos. Mientras alguien llamaba a los bomberos, otros acudieron con las herramientas que encontraron a mano.
«Varios vecinos le cayeron a mandarriazos a las rejas y a las ventanas, y por ahí lograron sacar a las personas, y hasta al perrito Firulay», relató García Fombellida. Otros residentes, armados con un pico y un hacha, forzaron la puerta principal de la vivienda.
Con los ocupantes ya fuera, los vecinos formaron una cadena para pasar cubos de agua, aunque el fuego no cedió hasta que llegaron dos carros de bomberos, que finalmente extinguieron el siniestro. No se reportaron víctimas ni heridos.
Las pérdidas materiales, en cambio, fueron casi totales. «Materialmente, poco, casi nada, pudo salvarse», escribió el periodista. Entre los objetos destruidos mencionó un detalle especialmente doloroso: el uniforme escolar de Alex, que estaba preparado en la sala para la jornada del día siguiente, «sucumbió ante las llamas».
Horas después del incendio, varios vecinos continuaban en el lugar acompañando a la familia. «Momentos muy tristes pasamos esta madrugada, pero con el accionar de todos los vecinos se impidió que ocurrieran pérdidas de vidas humanas. Nuestro edificio es una familia», escribió uno de los presentes.
Otro vecino resumió lo ocurrido con una frase que concentra el sentido de la historia: «Qué triste noticia, es una familia que pierde todo, pero la solidaridad de los vecinos no perdió una vida humana, que es lo más importante».
El incendio se produce en un contexto de siniestros crecientes vinculados a motorinas eléctricas en viviendas cubanas, vehículos que se han masificado ante la crisis de combustible pero que representan un riesgo grave cuando se guardan o cargan en el interior de los hogares. El caso más trágico reciente ocurrió en Camagüey el 30 de julio de 2025, cuando la explosión de baterías de motorinas dejó al menos cuatro fallecidos. En Colón, Matanzas, a finales de abril de este año, vecinos y bomberos rescataron a dos personas —un hombre mayor y una mujer de 85 años encamada— en circunstancias similares.
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