Arranca construcción del nuevo Mandarin Oriental de Miami tras vender 1,700 millones de dólares en condominios antes de poner un ladrillo

La empresa multinacional de promoción, inversión y gestión inmobiliaria Swire Properties dio inicio formal esta semana a la construcción de The Residences at Mandarin Oriental, Miami, en Brickell Key.
El hito llega después de que el proyecto acumulara 1,700 millones de dólares en ventas de condominios sin haber movido un ladrillo, según confirmó David Martin, presidente de la promotora, en entrevista con Bloomberg.
El complejo se levantará sobre el solar donde se alzaba el antiguo hotel Mandarin Oriental de Miami, demolido mediante implosión controlada el pasado 12 de abril. El edificio de 23 pisos colapsó en menos de 20 segundos, en lo que las autoridades describieron como la mayor implosión registrada en Miami en más de una década.
Las cifras de preventa son extraordinarias incluso para el mercado de ultralujo. Entre las operaciones cerradas figuran dos penthouses récord de aproximadamente 50 millones de dólares cada uno. La torre sur, de 66 pisos y 228 residencias, lleva el 80 % vendido; la torre norte, de 33 pisos, que albergará también un hotel de 121 habitaciones, tiene el 25% de sus unidades residenciales comprometidas.
Desde que comenzaron las ventas de la torre sur en 2024, los precios han subido un 30 %, con unidades que oscilan entre 4,9 millones y 100 millones de dólares.
El perfil del comprador resulta inusual para Miami. Cerca del 65 % son estadounidenses, una proporción más alta de lo habitual en el segmento de ultralujo de la ciudad, que históricamente ha dependido más de clientes internacionales. Muchos provienen de California, Nueva York y Massachusetts, trabajan en los sectores financiero y tecnológico, y muchos pagan al contado. El 30 % planea usar el condominio como residencia principal y el 60 % como segunda vivienda.
«La economía de Miami ha cambiado en el extremo superior casi más allá de todo reconocimiento», declaró Martin. «La gente apenas está comenzando a entender lo que eso significa».
Swire se autofinancia la construcción con los ingresos de la venta de activos de Brickell City Centre y parte de los depósitos de los compradores. La entrega del complejo está prevista para 2030.
Martin citó además dos grandes proyectos de oficinas en Brickell como motores de la demanda: la torre de Banco Santander en 1401 Brickell Avenue y la futura sede de Citadel, el fondo de Ken Griffin, a pocos bloques al sur, ambas de alrededor de 50 pisos.
El arranque de obra, sin embargo, contrasta con la realidad del mercado inmobiliario para la mayoría de los residentes de Miami-Dade. El área metropolitana superó en 2026 a Nueva York en costo de vida general, los precios al consumidor han subido un 37 % desde 2019 y el seguro de vivienda promedia 8,292 dólares anuales. El ingreso individual promedio en Miami-Dade ronda los 39,000 dólares anuales.
En el mercado de condominios, la brecha es igualmente visible: las ventas de lujo por encima de cinco millones de dólares crecieron casi un 30 % interanual en zonas costeras durante el segundo trimestre de 2026, mientras el inventario de reventa aumentó un 119,2 % y el valor de la nueva construcción en Miami-Dade cayó de 8,600 millones de dólares en 2025 a 5,100 millones.
Swire lleva más de 40 años en Miami: en 1978 adquirió terrenos en la entonces llamada Claughton Island —luego rebautizada Brickell Key— y en 2000 abrió el Mandarin Oriental con 326 habitaciones de cinco estrellas.
El hotel cerró el 31 de mayo de 2025, despidiendo a 430 empleados, antes de ser demolido para dar paso a este proyecto.
«Estamos compitiendo con viviendas unifamiliares en el rango de ocho a diez millones de dólares», señaló Martin. «Eso dice mucho sobre cómo vive la gente».
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