El habitual letargo con que suelen transcurrir las tardes sabatinas en la ciudad de Matanzas dejó de imponerse. El derrumbe del antiquísimo inmueble de la céntrica calle de Milanés, entre Santa Teresa y Zaragoza, en el mismísimo centro histórico urbano, rompió el mutismo y atrajo para sí toda la atención.
Confiesa Diosdany A. Celestrín Pérez, uno de los moradores de la planta baja de la vivienda marcada con el número 29016, que un ruido inusual transformó de inmediato su rutina. Lo acontecido lo narran a esta columna él y su esposa, Marivy Díaz Velázquez.
“Ocurrió el pasado 18 de julio, a las 4:00 p.m. El derrumbe en la segunda planta, propiedad de Reynaldo Romero Soria, fue total. Ello ocasionó daños en la nuestra, imposibilitando la permanencia en la misma.
“Los días 18 y 19 de julio se presentaron las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en Matanzas, y se acometieron acciones para recoger escombros arrojados en la vía pública, así como el restablecimiento de los servicios de electricidad y comunicaciones.
“Han tenido lugar otras visitas de funcionarios competentes en el asunto, además del análisis de expertos de la Empresa de Arquitectura e Ingeniería (Empai) y del Arquitecto de la Comunidad. Sin embargo, aún no se han demolido tres muros desprendidos de su estructura, los cuales causan enorme peligro a las viviendas colindantes y a quienes transiten por la calle de Milanés.
“Desde 2010 residimos en dicha morada. Poseemos título de propiedad y está asentada en el Registro correspondiente. El decurso del tiempo deterioró la planta alta y originó filtraciones que derrumbaron el entrepiso. Por ello, en 2013, solicitamos asesoría técnica al Arquitecto de la Comunidad, evaluación que realizó entonces el arquitecto José A. Domínguez. El experto dictaminó de regular a mal el estado del inmueble, al tiempo que sugirió rápida restauración. Se decidió además, el cese de las funciones allí del Centro de Gestión Contable, perteneciente a la Dirección Municipal de Finanzas.

“Pero en 2016, contradictoria y cuestionablemente, la entonces presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular, entregó el derruido local en calidad de vivienda a Romero Soria, desestimando así lo dicho por el especialista”.
Los remitentes adjuntaron también el dictamen técnico de la Empai, del 27 de julio de 2026, donde se lee: “El derrumbe se produce al fallar un refuerzo de estructura metálica que sostenía la fachada de la planta alta, debido a la corrosión del perfil metálico adosado a la pared (…) De esta forma los muros colindantes han quedado sueltos, sin amarre, con peligro de desplome por acción del viento o la lluvia”.
A pocas horas del suceso, Hidovaldo Díaz Martínez, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno provincial, afirmaba a Girón que “están quitando las dos paredes laterales que pueden afectar las casas del lado, se están tumbando para adentro (…)”. Pero obviamente, no son las paredes en cuestión.
Según expresan los remitentes, acciones vitales restan por hacer: “A 22 días del derrumbe no se ha hecho nada más. Siguen los muros sueltos con peligro para la vida y con posibilidades de daños a las viviendas colindantes”.Conviértase pues, este trabajo periodístico, en la necesaria convocatoria para culminar la faena y eliminar el potencial peligro, justo ahora, en temporada de lluvia y vientos huracanados. Para luego pudiera ser muy tarde. Los remitentes también exigen una respuesta. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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