Ancianos hacen enormes colas en Santiago de Cuba para cobrar jubilación
Decenas de ancianos se congregaron esta semana frente al Banco Popular de Ahorro en la Plaza de Dolores, en Santiago de Cuba, formando largas filas para intentar cobrar su pensión mensual, en una escena que quedó registrada en un video difundido por la página de Facebook «Nuestro Santiago de Cuba / Ayer y Hoy» este sábado.
La grabación, que acumuló más de 7,300 visualizaciones, muestra a numerosos jubilados esperando bajo la sombra de un árbol en la plaza, en lo que se ha convertido en una estampa mensual de la crisis de seguridad social en la isla.
Según datos del dossier, la sucursal del BPA en ese punto solo puede atender a unos 50 jubilados por día con servicio prioritario, frente a una demanda que desborda ampliamente esa capacidad.
Muchos de los afectados, algunos de hasta 80 años, comienzan a formarse desde las seis de la tarde del día anterior y pasan la noche en las aceras para asegurar su turno, con esperas que oscilan entre cuatro y ocho horas.
Lo que aguardan al final de esa fila es una pensión mínima de 4,000 pesos cubanos, equivalente a entre siete y ocho dólares al cambio informal actual, una suma que no alcanza ni de lejos para cubrir la canasta básica, estimada entre 12,000 y 30,000 pesos por persona.
Una encuesta de ASIC de marzo de 2026 reveló que el 99% de los jubilados cubanos afirma que su pensión no cubre alimentación, vivienda ni medicamentos.
La escasez de efectivo en el sistema bancario agrava el problema: más del 50% de los cajeros automáticos del país están inoperativos o vacíos, y los apagones reducen aún más los horarios de atención bancaria.
El colapso no es exclusivo de Santiago. Este mismo sábado, la periodista jubilada del diario estatal Granma, Iraida Calzadilla, denunció en Facebook haber pasado ocho horas sentada en el contén del banco del Ministerio de Transporte en La Habana para retirar hasta 5,000 pesos —menos de nueve dólares—, calificando el sistema de «inhumano».
El gobierno de la provincia de Granma reconoció en junio que no dispone de los 400 millones de pesos necesarios para pagar a sus 111,000 jubilados, y ha recurrido a pagos escalonados según la disponibilidad diaria de cada sucursal.
Cuba tiene 1.774.310 jubilados según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, y el poder adquisitivo de ese grupo cayó casi un 30% entre septiembre de 2025 y junio de 2026 por la inflación y la depreciación del peso.
Como respuesta de emergencia, el Banco Central anunció este sábado la extensión nacional del esquema «Caja Extra», que obliga a negocios locales y mipymes privadas a pagar pensiones directamente a los jubilados de su demarcación, usando el efectivo de sus ventas diarias.
El plan había funcionado como piloto desde abril en cuatro municipios de La Habana y desde mayo en Holguín, donde benefició a unos 5,000 pensionados.
Críticos ven la medida como una admisión del fracaso del Estado en garantizar la seguridad social, al trasladar a actores privados una responsabilidad que corresponde al gobierno.
El periódico estatal Venceremos reconoció el 3 de julio que la situación de los jubilados es un «problema social», no una simple dificultad bancaria, mientras ancianos cubanos siguen preguntándose si con 4,000 pesos es posible comer al mes.
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