
Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
Santo Domingo.– El taekwondo cubano vivió este lunes una jornada de cuatro preseas: una de oro, otra de plata y par de bronces, en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo-2026.
La gran historia de la jornada, y una de las definiciones más electrizantes en lo que va de cita centrocaribeña, se escribió en la gran final de la división de los 67 kilogramos. Sobre el tapiz, Anaisel León se enfrentaba a un reto de proporciones colosales, se midió por oro a la mexicana Leslie Soltero, campeona del orbe en 2022 y favorita indiscutible al título.
La contienda comenzó cuesta arriba para la cubana, quien se vio superada en la distancia durante el primer asalto, cediendo por 4-2. Sin embargo, en el segundo round León ejecutó un cambio de ritmo impecable y, con una defensa hermética y contragolpes fulminantes al peto, neutralizó a la mexicana con un categórico 6-0, forzando el tercer y definitivo parcial.
El último asalto fue una película de suspenso. Soltero sacó temprana ventaja durante casi la totalidad de los dos minutos de combate. Cuando el graderío ya acariciaba el triunfo de la delegación azteca, la cubana apeló a su última reserva de energía, carácter y eso otro que le sobra a los cubanos, co…raje.
A falta de escasos dos segundos para el final, León conectó una espectacular acción ofensiva que no solo volteó el pizarrón, sino que sentenció el definitivo 10-7, desatando la locura en el banquillo cubano.
Con la frescura del triunfo aún a flor de piel y la medalla dorada en su pecho, conversamos con la flamante campeona sobre el manejo de las presiones, la fortaleza interna del equipo cubano y sus ambiciosas metas para el ciclo olímpico que recién comienza.
–¿Qué sensaciones te deja subir a lo más alto del podio centroamericano?
–Me siento extremadamente orgullosa, de verdad. Es un sentimiento increíble porque sé que este resultado no solo me premia a mí, sino que va a servir como un motor de empuje y de motivación para todas las muchachas que vienen detrás en el taekwondo cubano.
–Antes de tu combate, la atención general estaba puesta en tu compañera Tamara, a quien muchos daban como la primera medalla de oro segura para la delegación. Cuando ella no lo logra, la presión se traslada a ti. ¿Cómo se gestiona esa tensión para buscar la victoria?
–El deporte es así, de momentos y detalles. Pero mira, lo que hizo Tamara hoy es inmenso. Ella es una atleta excepcional con una trayectoria tremenda: tenía tres medallas centroamericanas, ha sido campeona en citas anteriores y ahora suma este metal a su palmarés. Para mí, lo que ella logró hoy vale muchísimo, es como si fuera un oro más. Ese podio de ella multiplica el valor de mi medalla. En el equipo no hay individualismos, el triunfo de una es el de todas.
–Mencionas la fortaleza del grupo. En un contexto donde a veces es difícil realizar bases de entrenamiento o competir fuera de Cuba, ¿cómo logran mantener ese altísimo nivel competitivo?
–Tenemos la inmensa fortuna de que el equipo tiene una calidad colectiva tremenda. Contamos con atletas de muchísima valía en todas las divisiones, lo que nos permite entrenar a tope y medirnos contra diferentes oponentes de nivel en casa. Ese roce interno nos beneficia muchísimo en el día a día. La clave es seguir enfocadas y peleando durísimo en cada entrenamiento.
–¿Qué viene ahora en el horizonte inmediato para este año?
–La meta es no bajar la guardia. Seguiremos entrenando con el mismo enfoque, la misma disciplina y una preparación muy seria. Sé que si mantenemos esta línea de trabajo van a llegar noticias muy buenas. En el calendario inmediato tenemos el clasificatorio panamericano y el propio Campeonato Panamericano, eventos fundamentales para mí dentro de este ciclo olímpico.
–Para cerrar, tu gente en Pinar del Río estuvo pegada a la pantalla de televisión siguiendo cada una de tus patadas. ¿Qué mensaje les mandas a tu barrio y a tu provincia?
–Con total seguridad me estaban viendo. A toda mi gente de Pinar, a mi barrio, les digo que se sientan orgullosos y que celebren, aquí está su pinareña que cumplió la promesa y les lleva la medalla de oro para la casa.
Este triunfo representa el primer título dorado para el taekwondo cubano en Santo Domingo-2026, una victoria que trasciende el metal por la calidad de la rival vencida y el indiscutible valor táctico demostrado en el clímax del pleito.

TAMARA DE PLATA; KELVIN Y ÁNGEL DE BRONCE
La delegación cubana estuvo cerca de un segundo título dorado gracias al empuje de Tamara Robles en los 57 kilogramos. En una final que derrochó paridad de principio a fin, Robles batalló con fiereza antes de ceder 2-1 ante la costarricense Nishy Lindo.
La cubana arrancó con autoridad, imponiendo sus condiciones en el primer asalto con un favorable 6-4. No obstante, la experimentada centroamericana ajustó su distancia y logró llevarse el segundo parcial por el margen mínimo de 6-5, obligando al desempate. En el tercero, el desgaste físico pasó factura a la antillana y Lindo se despegó en la pizarra con un definitivo 12-5.
Previamente, Ángel Fernández logró una valiosa medalla de bronce. Tras encajar una dolorosa derrota en la fase de cuartos de final, el joven cubano no se amilanó, supo resetear su mente y aprovechó con creces el repechaje para meterse en el podio.
En el combate directo por el bronce, Fernández no tuvo piedad ante el atleta local Wander González y silenció el Pabellón con una demostración de absoluta superioridad.
El cubano dominó con soltura el primer período con marcador de 10-3 y sentenció la victoria con un inmaculado 7-0 en el segundo, llevándose el gato al agua por la vía rápida del 2-0.
Su compañero de equipo, el matancero Kelvin Calderón en los 80 kg, imitó este desempeño al dominar por 2-0 al salvadoreño Francisco Lara.
Con este botín de una medalla de oro, una de plata y dos de bronce, el taekwondo de la Isla levanta los brazos con orgullo en Santo Domingo-2026. Este equipo, con una mezcla de juventud, veteranía y espíritu de lucha, enaltece el deporte cubano.
