En una visita a la clínica de tratamiento de adicciones a los opioides Patrida en Berlín, el Comisionado del Gobierno Federal para Asuntos de Adicciones y Drogas, Hendrik Streeck, anunció las últimas cifras sobre el número de muertes relacionadas con las drogas en Alemania. Y se dijo «impactado» por el creciente número de víctimas jóvenes.
En 2025, 2.150 personas fallecieron a causa del consumo de drogas (un número ligeramente mayor que las 2.137 muertes de 2024 y algo inferior al máximo histórico de 2.227 muertes registradas en 2023). Aproximadamente, una de cada cuatro personas era menor de 30 años (528), un 53 por ciento más que en 2021. Y 106 eran menores de 20 años, casi el doble que en 2021. La edad promedio de las víctimas era de 40,6 años.
«Muchos de estos jóvenes aún no son capaces de comprender plenamente los riesgos», dijo Streeck, médico y miembro del Bundestag por el partido demócrata cristiano CDU, de centroderecha. Streeck mencionó el estrés psicológico y las crisis como posibles factores que influyen en el consumo de drogas entre los jóvenes, pero también la curiosidad y la imprudencia.
Según las estadísticas, el 81,5 por ciento de las muertes estuvieron relacionadas con la mezcla de sustancias. Además, se ha registrado un aumento del 110,7 por ciento en el número de muertes relacionadas con el crack y la cocaína desde 2021.
Muestras gratuitas de drogas en los buzones
La policía de Berlín emitió una advertencia esta semana sobre coloridos paquetes de plástico con muestras gratuitas de drogas que los traficantes dejan en los buzones de correo. Contienen drogas como cocaína, éxtasis, ketamina y cannabis, y llevan impreso un número de contacto.
Por toda la ciudad, especialmente en los alrededores de discotecas y en las calles con bares. se pueden encontrar pegatinas con códigos QR que enlazan con traficantes de drogas. También se han distribuido tarjetas de visita ofertando los canales de WhatsApp y Telegram de los traficantes en bares y discotecas.
Otro aspecto llamativo de las nuevas cifras recopiladas por la Oficina Federal de Policía Criminal es el número de jóvenes que fallecieron a causa de medicamentos recetados. Si bien no suelen ser la única causa de muerte, las benzodiacepinas, los analgésicos opioides y otros medicamentos psicoactivos influyen con frecuencia en los fallecimientos.
El número de muertes relacionadas con el consumo de estas sustancias se ha duplicado con creces en cuatro años: de 365 casos en 2021 a 769 en 2025. Al mismo tiempo, los opioides sintéticos siguen propagándose. Por ejemplo, se registraron 118 muertes relacionadas con el fentanilo, un 20 por ciento más que el año anterior .
Muertes por fentanilo aumentaron en más de un tercio
Streeck ya ha advertido que el mercado de las drogas se está volviendo cada vez más opaco y las sustancias, cada vez más peligrosas. Los opioides producidos en laboratorio están reemplazando a las drogas que antes se extraían de los campos de amapola en Afganistán, tras la prohibición del opio impuesta por los talibanes .
Streeck anunció medidas, entre ellas un sistema integral de vigilancia y alerta para identificar rápidamente las sustancias que circulan en el mercado y preparar mejor a los profesionales médicos y sociales. También se reforzarán los servicios de prevención y apoyo para los jóvenes.
«Hoy en día, las drogas, los medicamentos falsificados y las mezclas de alto riesgo suelen estar a tan solo unos clics de distancia«, dijo Streeck, y subrayó que el «traficante de la esquina» no es el único problema.
«Gravemente infrafinanciado»: el sistema de tratamiento por adicciones
Streeck también advirtió que cada vez más ciudades y municipios se ven obligados a afrontar solos las consecuencias del consumo de drogas en Alemania. «Este sistema está bajo presión», dijo. «La ayuda es difícil de conseguir en muchos lugares, demasiado lenta y gravemente infrafinanciado».
Robert, un paciente de 62 años de Patrida, rompe a llorar cuando le preguntan qué haría sin el tratamiento que le brindaba la clínica. «Eso es lo triste. Estaría muerto». Y describe el consumo de heroína como una forma de automedicación. «Una persona puede beber una cerveza y encontrar la paz, la otra fuma una bolsa [de drogas]».
«Somos los últimos que quedamos con vida», comenta Lorant, otro paciente de Patrida, refiriéndose a los muchos amigos que ha perdido porla adicción a la heroína . A los 19 años, fue condenado a tres años de prisión en Baviera por posesión de cannabis y vandalismo con grafitis. «Entré fumando marihuana y salí convertido en un drogadicto», asegura. Ahora, a sus 46 años, describe su consumo de drogas como una forma de sobrellevar la depresión y las ideas suicidas.
Patrida, en el noroeste de la capital, ofrece a los adictos de larga duración acceso a la diamorfina, el analgésico opioide más conocido por su nombre callejero: heroína. Actualmente, alrededor de 180 pacientes reciben tratamiento en él, de los cuales, aproximadamente 120 acuden dos veces al día para inyectarse diamorfina. La clínica ofrece psicoterapia y cuenta con trabajadores sociales para ayudar con los trámites burocráticos cotidianos.
En Berlín existen otras dos clínicas de diamorfina. Thomas Peschel, director del centro, afirma que la demanda es tan alta que se ven obligados a rechazar pacientes. «No hay suficientes médicos», dice. «Hay una generación de médicos de los años noventa que estaban comprometidos con ideales y realmente querían ayudar. Los especialistas en enfermedades infecciosas [que vivieron la crisis del VIH/SIDA ] se están jubilando poco a poco».
La primera sala de consumo de drogas del mundo se inauguró en la ciudad suiza de Berna en 1986. Según Streeck, el Gobierno alemán está trabajando actualmente en un proyecto de investigación conjunto con Francia para desarrollar tratamientos de sustitución para la adicción a la cocaína y al crack.
(rml/ms)

