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Dos historias en azul

La complejidad del trabajo y urgencias por cumplir, en medio de prolongados e incalculables apagones, me alejó por unos días de este espacio en redes sociales, en el que comparto temas deportivos, sociales y a ratos personales, solo con el ánimo de la complicidad periodística y por qué no, de alimentar esa electricidad humana que nos salva del pesimismo o la resignación.

 

 

Hoy hablemos de DOS historias en azul. Y es un color polémico en sí mismo porque agrupa en el deporte a dos equipos que tienen amplios reflectores en sus respectivas disciplinas. Me refiero a los Leones de Industriales, campeones de la IV Liga Elite de Beisbol; y a la selección albiceleste de Argentina, que está ya en cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol 2026 en busca de su cuarto título en estas lides.

 

 

Más allá de los 16 años de espera para levantar un trofeo en algún campeonato cubano de béisbol y que no es precisamente la Liga Élite el más deseado o seguido torneo del país, el título de los conocidos azules capitalinos oxigena a una afición que ha sido fiel como pocas y responde a una correcta estrategia de dirección, que pidió los refuerzos precisos ante la ausencia de una buena cantidad de jugadores por contratos en el exterior.

Asimismo, no puede pasarse por alto la labor del cuerpo de pitcheo, con Yunier Bastista como talismán en rol de cerrador; la oportuna y estable producción ofensiva desde el primer juego; la defensa precisa y lo que pocas veces se pondera: la dirección de su mentor Guillermo Carmona, quien finalmente puede inscribirse en el selecto grupo de los que conquistó un oro con Industriales. Solo Ramón Carneado, Pedro Chávez, Jorge Trigoura, Pedro Medina, Rey Vicente Anglada y Germán Mesa están en ese altar.

La otra historia azul nos llega desde las pantallas de los televisores, aunque entra en muchos corazones como flecha de sentimientos. Desde aquellas épicas hazañas de Maradona en el Mundial de 1986 muchos cubanos asumieron a ese elenco como suyo y sufren cada derrota con lágrimas, al tiempo que festejan cada éxito con ojos obnubilados de felicidad. Así va sucediendo en esta Copa Mundial, en la que otra vez Lionel Messi va conduciendo con su magia extraplanetaria a una nómina que solo tiene un objetivo: revalidar su título de Catar 2022.

La llamada SCALONETA, en alusión al apellido de su director técnico, tuvo en octavos de final el partido más difícil con un Egipto que lo desafió como nadie y los obligó a remontar un 0-2 en menos de 45 minutos, algo que siempre pone los nervios a explotar, aunque finalmente la explosión terminó convertida en sonrisa y llantos de felicidad, con pizarra 3-2.

Tanto para Industriales, como para el camino que le resta a Argentina (irá frente a Suiza este sábado en cuartos de final) habrá más tiempo y espacio para comentar. De momento, son dos historias en azul que se encuentran en un punto común y este periodista apenas las ha unido para sembrar, como diría un amigo, ese bichito de orgullo deportivo que todos llevamos por dentro.

Acerca del autor

Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.

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