Administrador lleva su EcoFlow para vender pollo en Isla de la Juventud: «Por si la venta se extienda a la noche»

El administrador de un mercado en el reparto Micro 70 de Nueva Gerona, Isla de la Juventud, llevó su propia estación de energía portátil EcoFlow al puesto de venta de pollo para garantizar el funcionamiento de la báscula y contar con iluminación si la distribución se prolongaba hasta la noche, según una publicación de Bárbara Pérez en Facebook que circuló este domingo.
La autora celebró la iniciativa con un «Bravo» y la presentó como un ejemplo a seguir: «Estas son las buenas prácticas que debemos asumir diariamente».
Sus declaraciones celebran una iniciativa personal, sin duda loable, pero que depende exclusivamente de la voluntad y los recursos del administrador. En realidad, es el régimen quien debería garantizar los medios necesarios para que los trabajadores puedan desempeñar sus funciones.
Además que el administrador haya optado por llevar su propio equipo para no interrumpir la distribución ilustra hasta qué punto la crisis energética ha penetrado en la operación cotidiana del comercio minorista estatal.
Lo que en otro contexto parecería una anécdota curiosa es, en la Isla de la Juventud de 2026, una respuesta lógica a una crisis eléctrica sin precedentes.
El territorio dispone de apenas dos horas de electricidad al día, una caída dramática respecto a las seis horas que el director general de la Unión Nacional Eléctrica, Rubén Campos Olmo, reconoció en mayo durante una Mesa Redonda.
La generación eléctrica local opera con apenas 18 MW frente a los 48 MW de capacidad instalada, consecuencia directa de la falta de combustible y el deterioro del parque generador.
En febrero, la Empresa Eléctrica de la Isla ya había anunciado cortes de cuatro horas cíclicas por falta de combustible, una situación que no ha hecho más que empeorar.
Por otra parte, el episodio se suma a una cadena de soluciones improvisadas que los cubanos han desarrollado para sobrevivir los apagones.
En la Isla de la Juventud, el régimen llegó incluso a habilitar tomacorrientes en parques solares para que la población pudiera cargar dispositivos electrónicos, una medida que refleja la magnitud del colapso.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Eléctrica y Alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el administrador de un mercado en la Isla de la Juventud llevó un EcoFlow para vender pollo?
El administrador llevó su propio EcoFlow para garantizar el funcionamiento de la báscula y la iluminación en el puesto de venta de pollo, debido a la crisis eléctrica que deja al territorio con solo dos horas de electricidad al día.
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¿Cuál es la situación actual de la generación eléctrica en la Isla de la Juventud?
Actualmente, la generación eléctrica local opera con apenas 18 MW frente a los 48 MW de capacidad instalada debido a la falta de combustible y el deterioro del parque generador. La Isla de la Juventud tiene solo dos horas de electricidad al día, lo que es un reflejo de la crisis eléctrica nacional.
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¿Qué impacto tienen los apagones en la cadena de distribución de alimentos en Cuba?
Los apagones prolongados afectan la conservación de alimentos perecederos, como el pollo, y comprometen la cadena de frío, lo que lleva a la descomposición de productos alimenticios antes de que lleguen al consumidor. Esto ha generado situaciones como la venta de picadillo descompuesto en la Isla de la Juventud.
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¿Por qué los EcoFlow son tan demandados en Cuba?
Los EcoFlow son estaciones de energía portátil muy demandadas en Cuba debido a que pueden proporcionar electricidad durante los prolongados apagones. Sin embargo, su elevado precio los convierte en un bien inaccesible para la mayoría de los cubanos, lo que refleja la paradoja de un Estado incapaz de garantizar servicios básicos.
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¿Cómo afecta la crisis eléctrica a la vida diaria de los cubanos?
La crisis eléctrica ha llevado a situaciones extremas donde los cubanos deben hacer fila en la oscuridad para productos básicos o se ven obligados a recurrir a soluciones improvisadas para enfrentarse a las largas horas sin luz. La falta de electricidad afecta la conservación de alimentos, el acceso al agua y la calidad de vida en general, generando un estrés constante en la población.
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