CAMAGÜEY.- El pueblo camagüeyano rindió homenaje al Comandante de la Revolución Cubana, Ramiro Valdés Menéndez, desde la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz.

Ramiro Valdés, quien visitara la provincia camagüeyana en varias ocasiones, se ganó el respeto y la admiración de los agramontinos que hoy sellan el compromiso de seguir su ejemplo.

Ramiro Hernández Serrano, combatiente del Escambray y los llanos de Villa Clara, se desempeñó como guardia de seguridad en las visitas del Comandante a Camagüey.
“Conocí a Ramiro Valdés en la Cabaña, él estaba acostado en el suelo. Era un chamacón todavía y le pregunté: -¿Usted no es Ramiro? Al decirme que sí nos dimos la mano. Después al hacer guerrillas contra los alzados me pusieron en la Seguridad del Estado y también compartí con él.
«Luego transité por seguridad personal en el año 65 atendiendo al Buró Político, a Fidel, a Raúl, a Ramiro. Era chofer y los llevaba a lo que estaban haciendo en Nuevitas: las termoeléctricas y la Fábrica de cemento. A Ramiro le gustaba mucho Nuevitas.
«Como jefe era especial. Ayudaba con los problemas que tenían sus compañeros. Una vez hasta me regañó porque decía que los guardias debían ser más activos».

Miriam Echavarría Becerra, especialista en el Gobierno Provincial, por años tuvo la responsabilidad de atender al Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés en sus visitas, sobre todo al municipio de Nuevitas.
«Venía a la provincia siempre preocupado por las acciones que se estaban desarrollando en la Fábrica de Cemento en Nuevitas, y otras acciones que se hicieran en la provincia.
“Sus enseñanzas quedarán para los camagüeyanos. Fue un compañero excelente, sus decisiones para nosotros eran indicaciones y órdenes de cumplir todo el tiempo. Le agradeceremos y recordaremos con honor y gloria.
«Era muy recto pero siempre educando a todos. Teníamos un joven que comenzó con nosotros en adiestramiento y siempre le aconsejaba. No hubo una sola visita que no fuera de enseñanza».

El combatiente de la Revolución Cubana Alcides Miranda Castro contó su experiencia al conocer a Ramiro cuando se incorporó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la especialidad de la contrainteligencia.
“Ramiro fue, es y será siempre el maestro de generaciones de los oficiales de la contrainteligencia. Siendo ministro del interior formó un órgano de la Seguridad del Estado muy sólido, con grandes resultados para la supervivencia de la Revolución.
“Era un ejemplo de ese concepto de que los hombres de la seguridad del estado tenían que ser personas de manos limpias, mente fría y corazón ardiente.
“Cuando se hable de todo lo que se logró en la defensa desde la parte oculta, del trabajo secreto para la protección de nuestros dirigentes y en particular del Comandante en Jefe, cuando se hable de la penetración de todas las bandas y organizaciones contrarrevolucionarias, hay que hablar de las enseñanzas que nos brindó Ramiro Valdés”.
