«Una mochila y un saco» para poder ir a la feria: la simpática décima de un poeta cubano
El repentista cubano Yordan Quintero, conocido en redes sociales y la televisión como «El Yayito Ranchuelero», volvió a hacer reír —y pensar— a miles de cubanos con una nueva décima publicada en Facebook sobre la feria agropecuaria de su municipio natal, Ranchuelo, en Villa Clara.
En apenas 23 segundos, Quintero resume con humor brutal lo que cualquier cubano sabe de sobra: ir de compras hoy en la isla no es cosa de bolsillo, sino de «equipaje».
La pieza, titulada «Una mochila y un saco en la feria de Ranchuelo», reza así: «En esta feria destaco / que para la compra hacer / van a tener que traer / una mochila y un saco. / Si no entendió Juan ni Paco, / yo se los voy a explicar: / la mochila es para echar / lo que compre el ranchuelero / y el saco es con el dinero / que te tienes que gastar».
El chiste tiene filo. La mochila carga la mercancía; el saco carga los billetes. Y en la Cuba de 2026, ese saco tiene que ser grande: el cartón de 30 huevos ronda entre 3,000 y 4,000 pesos, e incluso más, el litro de aceite puede llegar a 5,000 pesos en algunas zonas y superarlo, y la libra de cerdo sobrepasa regularmente los 850 pesos.
Mientras que la pensión mínima mensual es de apenas 4,000 pesos, estimaciones independientes calculan que una familia cubana necesita alrededor de 96,000 pesos al mes para cubrir sus necesidades básicas. En ese contexto, la imagen del «saco para el dinero» no es hipérbole poética: es aritmética cotidiana.
El reel acumuló más de 254,000 visualizaciones, más de 9,700 «me gusta» y casi 400 comentarios, cifras que confirman que el Yayito Ranchuelero ha encontrado en la décima espinela —diez versos octosílabos con esquema de rima abbaaccddc— su mejor arma para conectar con una audiencia que se reconoce en cada verso.
No es la primera vez que Quintero da en el blanco. En agosto pasado, una décima suya sobre el precio del aceite en Ranchuelo —que llegó a 3,500 pesos el litro, frente a los 50 pesos que costaba antes— superó el millón de reproducciones difundidas por la página D’ Canturía.
El fenómeno del Yayito se inscribe en una corriente más amplia de repentistas y poetas cubanos que en 2026 han convertido la décima en crónica de la crisis. Sindy Manuel Torres, de Pinar del Río, viralizó en agosto una pieza en la que freír un huevo era «ostentación», «pecado» y «delito»: «No voy a pedir perdón, / ni oral, ni menos escrito. / Yo sé bien que es un delito, / seas cristiano o ateo, / pero hoy tenía deseo / de comerme un huevo frito.» Los comentarios de sus seguidores no se quedaron atrás: «Y tienes corriente!!! Jajaja y aceite!!! Y huevo!!!! Eres bendecido!», escribió una.
En octubre, Jorge Adrián Betancourt Quintana lloró en décima la desaparición del pan: «Se ha perdido el pan y lloro / como un niño, mi alma gime / al saber que en la Mipyme / hay pan, pero a precio de oro.»
Las ferias agropecuarias, que en teoría deberían aliviar el acceso a los alimentos, tampoco escapan al deterioro general. La de Sancti Spíritus cuadruplicó su precio de entrada en octubre, como si el espectáculo de los precios requiriera una entrada mejor pagada.
En el texto del reel, el Yayito Ranchuelero pide a su audiencia que compartan la página «para que estas décimas lleguen a más personas y puedan seguir alegrando corazones». Que una décima sobre la necesidad de un saco para pagar la compra «alegre corazones» dice mucho del temple del cubano de a pie —y bastante más sobre la realidad que esos versos retratan.
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