Díaz-Canel en el Parlamento: “Somos un pueblo soberano que ha decidido su destino”
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Díaz-Canel en el Parlamento: “Somos un pueblo soberano que ha decidido su destino”

Díaz-Canel en el Parlamento: “Somos un pueblo soberano que ha decidido su destino”

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El Presidente cubano clausuró el VII Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En el Día de los Mártires, su discurso ratificó la irrenunciable decisión de Cuba de defender su independencia.

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Con palabras conmovedoras de merecido homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, fallecido el pasado 21 de junio, comenzó su discurso el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al clausurar este jueves el VII Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, correspondiente a la X Legislatura.

Coincidiendo con el Día de los Mártires, el mandatario evocó “la inspiración que nos deja frente a los colosales desafíos actuales”. Y no habló del querido Ramiro en pasado, porque no hay despedida posible para quien nos deja un extraordinario legado: entregado en cuerpo y alma a la gran obra de la que fue fundador, trabajando y combatiendo hasta el último aliento.

ESCENARIO COMPLEJO Y AMENAZANTE PARA LA PAZ MUNDIAL

Los meses transcurridos entre el anterior Período Ordinario de Sesiones del Parlamento, realizado en diciembre de 2025, y el actual, han estado marcados por un escenario extremadamente complejo y amenazante, “propio de una fortaleza sitiada”. Así lo describió el mandatario cubano.

El régimen neofascista instalado hoy en Estados Unidos, reedita, sin recato, algunos de los horrores que en la primera mitad del siglo XX desatara el fascismo alemán en su afán expansionista, puntualizó el Jefe de Estado.

Foto: Estudios Revolución

En su intervención, reflexionó acerca de alarmantes y peligrosos fenómenos que son reales amenazas para el destino de la humanidad y de la paz mundial. En ese sentido, dedicó un espacio para recordar que una parte del mundo miró para otro lado cuando se desataban los horrores del genocidio en Gaza, y “para la historia quedará la impunidad y la crueldad con la que aún masacran a ese pueblo e intentan extinguir su cultura”.

“Cualquiera de nuestras naciones puede ser otra vez Gaza”, alertó el mandatario.

CASTIGO COLECTIVO CON IMPLICACIONES HUMANAMENTE INSOPORTABLES

Ante la urgencia de tomar conciencia de la gravedad de los hechos, Díaz-Canel subrayó que, sin que haya cesado totalmente ese genocidio, se intenta reeditarlo, sobre más de nueve millones de cubanos, a través de un bloqueo económico y un cerco energético, que han llevado el sufrimiento de nuestro pueblo a niveles extremos, prácticamente incompatibles con las necesidades básicas de la vida moderna.

Los cínicos y mentirosos artífices de esa política criminal niegan el bloqueo energético, denunció el mandatario. En ese sentido, precisó que no hablan de la Orden Ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, el 29 de enero del 2026, en la que amenaza con penalizar a cualquier nación que provea de combustible a Cuba.

Las implicaciones económicas y sociales de ese castigo colectivo, son humanamente insoportables, aseveró el Jefe de Estado.

Entonces, Díaz-Canel fue enumerando las dificultades que enfrenta el país en uno de los momentos más duros de su historia reciente, particularmente con la compleja situación del Sistema Electroenergético Nacional.

Se refirió a las causas que generan los molestísimos apagones; a la afectación eléctrica a los hogares cubanos, como consecuencia del bloqueo petrolero; a las paralizaciones en el bombeo de agua, prolongando los ciclos de abasto del imprescindible recurso; a la afectación de las cosechas agrícolas ante la falta de combustibles y lubricantes; y a la paralización de la mayoría de los procesos productivos industriales.

Foto: Estudios Revolución

De igual manera, el sector del turismo, precisó el mandatario, está seriamente afectado por la persecución a los mercados internacionales, la falta de combustibles para la aviación internacional, y las amenazas a las empresas hoteleras que operaban en Cuba.

Otros aspectos de la cruda realidad que vive la nación fueron expuestos por Díaz-Canel, como las preocupantes y serias limitaciones en el sistema de salud pública; así como la espera en puertos internacionales de miles de contenedores con insumos médicos, alimentos, equipos fotovoltaicos, piezas y materiales, entre otros recursos indispensables para el sostenimiento de la vitalidad del país; lo que “no deja dudas sobre la perversidad y desprecio con que el gobierno de Estados Unidos trata al pueblo cubano, con la extrema crueldad con que intenta someterlo y utilizarlo en su propósito de derrocar la Revolución”.

Estamos asistiendo a la expresión más extensa y profunda de un empeño despiadado, por parte de la mayor potencia del planeta, para desconectar a la economía de un pequeño estado insular de la economía del resto del mundo, aseguró.

Más adelante, manifestó que mientras está en marcha este genocidio contra el pueblo de Cuba, sus ejecutores mienten descaradamente al mundo, negando sus crímenes.

CONOCIENDO LA VERDAD, EL PUEBLO NORTEAMERICANO ESTARÁ DEL LADO JUSTO

Díaz-Canel hizo alusión a las honestas preocupaciones de algunos congresistas norteamericanos que se niegan a ser cómplices del crimen, y cuestionan el bloqueo y las amenazas de agresión a Cuba.

Reconoció, además, la admirable actitud de varias organizaciones estadounidenses solidarias con Cuba durante décadas, que nos recuerdan las emotivas reflexiones que provocó siempre en Fidel el apoyo de lo más noble del pueblo estadounidense.

Foto: Estudios Revolución

Los hechos evidencian claramente que los objetivos del gobierno norteamericano buscan provocar el estallido social, dividir y golpear hasta lo más profundo al pueblo cubano. Como han comentado historiadores y analistas, el Plan de EEUU contra Cuba sólo es comparable en sus objetivos y perversidad con la reconcentración de Weyler que, a golpe de hambre, diezmó a la población cubana, reflexionó el Presidente de la República.

TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES: FRUTO DE UNA DECISIÓN SOBERANA DE CUBA

El mandatario cubano dedicó varios minutos de su intervención a ofrecer una valoración acerca de la importancia de las transformaciones económicas y sociales que se implementan en el país, con la mirada puesta en ¿cómo encontrar los recursos materiales y financieros para mantener las conquistas sociales de la Revolución?

El Presidente cubano comentó que en los días posteriores a su aprobación se ha prestado especial atención a los estados de opinión acerca de ellas, constatando que existen preocupaciones legítimas y francas en algunos temas, a los que hay que prestarle suma importancia.

Las transformaciones que hoy implementamos no son para «más capitalismo», sino para defender y avanzar en la construcción socialista. Un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra, aseguró Díaz-Canel.

Y añadió que la efectiva implementación de estas transformaciones constituye una prioridad estratégica para la nación, y así tenemos que entenderla todos, con sentido de país. “Entrañan cambios no exentos de riesgos. Pero asumir un desafío es la primera condición para vencerlo”, aseguró el Jefe de Estado.

Díaz-Canel reconoció que esta Asamblea ha dado un paso fundamental al aprobar cinco normativas jurídicas que respaldan las transformaciones en marcha.

Para quienes se preguntan, ¿qué aportan estas normas ante las carencias que enfrentamos?, respondió el mandatario cubano: “Son el blindaje jurídico al heroísmo cotidiano de nuestro pueblo”.

Valoró, entonces, que no son normas frías, son el motor de las transformaciones necesarias para la prosperidad. Son el instrumento que convierte la resistencia creativa en victoria tangible, que protege los derechos conquistados, mientras abrimos nuevos caminos hacia el futuro, argumentó el mandatario.

Foto: Estudios Revolución

Díaz-Canel ratificó de manera categórica que “las transformaciones no se adoptan para complacer a EEUU, no responden a ningún tipo de exigencia derivada del limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este período. Son el fruto de una decisión soberana de Cuba”.

El Presidente cubano fue también enfático al abordar los retos que enfrenta el país para implementar las transformaciones adoptadas: “Que nadie espere que venga de afuera una solución mágica. Todo depende, en primera instancia y cada vez más, de nosotros mismos, nuestros propios esfuerzos y de todos los que quieran sumarse”.

Y en ese sentido, llamó a romper la inercia, vencer obstáculos, cambiar mentalidades, desterrar burocratismos estériles, y a enfrentar resueltamente la corrupción, en el menor tiempo posible.

Díaz-Canel consideró que tanto la recuperación económica como la social, tienen que ir a la par, priorizando a los más vulnerables y a los sectores de mayor urgencia. En otras palabras, precisó, la eficiencia económica debe servir a la justicia social, en la cual se resume buena parte del sentido de la Revolución y de su compromiso con el pueblo.

Al explicar los numerosos desafíos, aseguró categóricamente, que “no habrá, y esto debe quedar bien claro, privatización de la salud, la educación, la ciencia, ni de servicios estratégicos para la nación. Lo que existe es la voluntad política de recuperarlos todos, de generar ingresos y riquezas para llevarlos a niveles de calidad superior, gratuitos y universales”.

Esta Asamblea es la representación de nuestro heroico pueblo. Es la voz institucionalizada de una nación que no se arrodilla, que no se doblega, que no se rinde, resaltó en su discurso el Presidente de Cuba.

NO DESEAMOS UNA GUERRA CON EEUU, SOMOS UN PUEBLO DE PAZ

El tema de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos tuvo también un lugar en la intervención de Díaz-Canel, quien reiteró que el gobierno norteamericano conoce perfectamente bien la disposición de Cuba a encontrar, por vía del diálogo, solución a las diferencias bilaterales y avanzar hacia una relación de entendimiento sobre la base del respeto a nuestros derechos soberanos.

Díaz-Canel no pasó por alto que hoy, en la región de América Latina y el Caribe, se observa un palpable giro político hacia la extrema derecha. Aun en ese contexto, ponderó, contamos con el respaldo y la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y disfrutamos de relaciones fraternales con varios de los gobiernos de la región.

“Cuba ratifica firmemente que nada nos desviará de la asumida vocación solidaria, internacionalista y antimperialista. Forman parte de nuestra identidad, como también el empeño en construir relaciones de amistad y cooperación con todos los países y pueblos”, subrayó el Presidente cubano.

EL CAMINO ES DIFICIL, PERO LA VOLUNTAD DE VENCER ES INQUEBRANTABLE

Al pronunciar su discurso, en medio de uno de los momentos más difíciles que ha vivido la Revolución cubana, Díaz-Canel mostró optimismo y certeza en la victoria frente a las adversidades.

“El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable. No somos una nación en disputa ni una colonia; somos un pueblo soberano que ha decidido su destino”, afirmó el mandatario, en nombre de un pueblo orgulloso de su dignidad y rebeldía.

Y agregó que “la historia nos ha enseñado que, en los momentos más oscuros, cuando el imperio aprieta el cerco y las dificultades parecen insuperables, el pueblo cubano encuentra en su unidad la fuerza para sobreponerse”.

Al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, a pocos días de celebrar su centenario, dedicó hermosas palabras; porque Fidel nos dejó la convicción de que no hay situación, por complicada que parezca, sin una salida posible; “y esa salida la encontramos cuando unimos la inteligencia con el corazón, cuando trabajamos con dedicación”.

Se refirió, entonces, a la extraordinaria sobrevida de Fidel, que diez años después de su desaparición física, “sigue convocándonos, exigiéndonos, empujándonos a cambiar todo lo que debe ser cambiado, por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”.

En tiempos tan complejos para la Patria, el Presidente de la República afirmó que las ideas de Fidel están retoñando con una vitalidad sorprendente entre personas de todas las generaciones, de todos los continentes y de las más diversas escuelas políticas.

“Fidel ya no es solo nuestro, se agiganta y multiplica. ¡Fidel Vive y promete seguir librando batallas por un mundo mejor!”, dijo Díaz-Canel con una convicción profunda, y el infinito torrente de aplausos evidenció el sentimiento que vive todos los días en este valeroso pueblo.

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