Texto: Redacción Cuba Noticias 360
Foto: Archivo CN360
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a pronosticar cambios políticos en Cuba y aseguró que la situación de la isla quedará resuelta antes de que concluya su segundo mandato presidencial, aunque no explicó qué medidas concretas adoptará Washington para alcanzar ese objetivo.
Durante una entrevista concedida al comentarista estadounidense Benny Johnson, difundida el sábado 31 de octubre, el mandatario situó el desenlace en un período de aproximadamente dos años y medio, o incluso menos.
Trump también expresó su convencimiento de que el actual sistema político cubano no permanecerá intacto hasta su salida de la Casa Blanca, prevista para enero de 2029.
Sus declaraciones llegan apenas unos días antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, en las que los republicanos intentarán conservar su influencia en el Congreso estadounidense.
Marco Rubio ocupa un papel central en los planes de Trump
Durante la conversación, Trump destacó la participación del secretario de Estado, Marco Rubio, en el seguimiento de la situación cubana. El presidente aseguró que Rubio está prestando especial atención a los acontecimientos en la isla y recordó sus vínculos familiares con Cuba.
Las palabras del mandatario refuerzan la importancia que la Administración estadounidense concede al secretario de Estado en su política hacia La Habana. Sin embargo, Trump no ofreció detalles sobre las negociaciones que pudieran estar desarrollándose ni explicó qué entiende exactamente por resolver la situación cubana.
Tampoco precisó si sus expectativas contemplan una transición política negociada, cambios dentro de la actual estructura gubernamental o medidas adicionales de presión estadounidense.
De dos meses a dos años, lo que Trump ha dicho sobre el futuro de Cuba
Las nuevas declaraciones contrastan con otras realizadas por Trump durante el verano. El pasado 15 de julio, en una entrevista con Fox News, el presidente anticipó que podrían ocurrir acontecimientos importantes relacionados con Cuba durante los siguientes dos meses. Aquel período terminó a mediados de septiembre sin que se produjera una transformación política en la isla.
Aunque el mandatario nunca aseguró expresamente que el gobierno cubano caería en ese plazo, sus palabras alimentaron expectativas entre sectores del exilio y de la oposición cubana.
Desde entonces, Washington ha mantenido la presión sobre La Habana mediante sanciones y advertencias políticas, pero no ha presentado públicamente un calendario detallado para una eventual transición.
La nueva referencia temporal, considerablemente más amplia, vuelve a dejar abierta la pregunta sobre cuándo y cómo podrían materializarse los cambios anunciados.
Otro elemento de las declaraciones presidenciales es la relación que Trump establece entre su estrategia hacia Cuba y las operaciones estadounidenses en Oriente Medio. El mandatario reiteró que su Administración pretende concentrarse primero en concluir sus objetivos relacionados con Irán antes de prestar mayor atención a la situación cubana.
Esta posición coincide con comentarios realizados el 23 de octubre durante un acto político en Fort Myers, Florida, cuando Trump planteó la posibilidad de enviar buques militares estadounidenses cerca de las costas de Cuba y encargar a Marco Rubio la negociación de un eventual acuerdo.
En su nueva entrevista también mencionó a Venezuela como referencia de las acciones emprendidas por Washington en la región.
Las declaraciones de Trump contrastan con la posición expresada recientemente por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien aseguró que el Gobierno de la isla está preparado para soportar la presión estadounidense durante el tiempo que resulte necesario.
Desde La Habana, las autoridades insisten en que la política de Washington terminará modificándose, mientras la Administración Trump mantiene su discurso sobre la necesidad de cambios en Cuba.


