Cubanos condenados a entre 4 y 5 años de prisión por comercializar antenas Starlink en Santa Clara
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Cubanos condenados a entre 4 y 5 años de prisión por comercializar antenas Starlink en Santa Clara

Cubanos condenados a entre 4 y 5 años de prisión por comercializar antenas Starlink en Santa Clara

Componentes de presuntas antenas de Starlink © Facebook / Alejandro Noticias Cuba
Componentes de presuntas antenas de Starlink Foto © Facebook / Alejandro Noticias Cuba

Un grupo de cubanos —hombres y mujeres— fue condenado a penas de entre cuatro y cinco años de prisión por integrar una red dedicada a la venta ilegal de antenas Starlink en Santa Clara, según informó un perfil de Facebook de corte oficialista identificado como «Alejandro Noticias Cuba».

De acuerdo con esa publicación, los hechos ocurrieron semanas antes de este viernes y las condenas fueron confirmadas por fuentes cercanas a las familias de los imputados en el tribunal. La información no proviene de una sentencia judicial publicada oficialmente ni de un canal institucional del régimen.

Captura de Facebook / Alejandro Noticias Cuba

En los allanamientos practicados en los domicilios de los detenidos y en las viviendas de quienes recibían la mercancía se incautaron 37 antenas que habían ingresado al país por vías ilegales, precisó el perfil oficialista; y añadió que los equipos «habían entrado al país por vías ilegales y se estaban vendiendo de forma ilícita».

Las sanciones no se limitaron a los vendedores principales. Los transportistas vinculados a la red también recibieron condenas penales, mientras que los receptadores enfrentaron multas de 100,000 pesos cubanos (CUP) y el decomiso de los equipos. La publicación advirtió que «a los reincidentes se les aplicarán penas más elevadas» y subrayó que «fueron sanciones para toda la cadena delictiva: el que importa, el que transporta, el que vende y el que compra».

El marco legal aplicable en este caso incluye el artículo 295.1 del Código Penal cubano (Ley 151/2022), que tipifica el delito de difusión ilegal de señales satelitales, televisivas y radiales, servicios de telecomunicaciones u otros similares. La norma establece penas de tres a ocho años de privación de libertad para quienes, sin autorización legal, dirijan, organicen, distribuyan, obtengan lucro o financien la difusión de esas señales o servicios.

La misma sanción contempla el artículo 295.2 para quienes comercialicen o distribuyan medios, equipos o tecnologías, o faciliten las actividades ilegales descritas en el apartado anterior. En mayo de 2026, el Ministerio de Comunicaciones reforzó ese marco regulatorio con la Resolución 1/2026, que prohíbe importar equipos y dispositivos empleados para acceder sin autorización a redes informáticas o de telecomunicaciones y establece requisitos de autorización técnica para otros equipos, incluidos los receptores de televisión satelital y sus antenas.

El perfil oficialista justificó la severidad de las penas con el argumento de que las terminales Starlink «han sido vinculadas a operaciones de guerra» y que su introducción clandestina «se utiliza para una red paralela fuera del control del Estado». Esa narrativa reproduce la línea del régimen, que desde 2025 califica las antenas como herramientas de «agresión digital» estadounidense, sin que existan pruebas independientes verificables que respalden esas afirmaciones.

El caso de Santa Clara se inscribe en una campaña sistemática de la Aduana cubana contra los equipos Starlink que se intensificó a partir de 2025, con decomisos en los aeropuertos donde los dispositivos llegaban ocultos en cajas de monitores, plantas de soldar y equipos de música, procedentes de Miami.

La demanda de estas antenas entre la población cubana tiene una explicación directa: ETECSA, monopolio estatal de las telecomunicaciones en Cuba, opera en un país donde la velocidad de descarga del internet móvil se situaba en apenas 7,21 Mbps en mayo de 2026, según cifras del Speedtest Global Index que ubicaban a la isla en el último lugar de América Latina.

Pese a las deficiencias del servicio, la empresa mantiene un esquema tarifario introducido en mayo de 2025 que restringe las recargas ordinarias en pesos cubanos y comercializa paquetes adicionales tanto en moneda nacional como en dólares. Entre las tarifas anunciadas figuraban 3 GB adicionales por 3.360 CUP, incluso, el salario mínimo mensual cubano, fijado en 3.210 pesos; así como paquetes de mayor capacidad en dólares. 

En marzo de 2026, Elon Musk confirmó que la señal de Starlink alcanza Cuba, aunque no puede comercializarse oficialmente en la isla. Pese a las restricciones, los equipos circulan en el mercado informal a precios por encima de los 1,000 dólares.

La reacción de los internautas ante la noticia fue elocuente. Uno escribió irónicamente: «Yo leyendo la noticia desde Santa Clara con mi Starlink». Otro trazó un paralelo histórico: «Esto me recuerda el dólar, cuántos cumplieron años por tener solamente un dólar y ahora la economía no dolarizada en la que todo es en dólares».

Un tercero apuntó al fondo del problema: «Existe otro trasfondo. Si ETECSA diera un mejor servicio no hubiera necesidad de comercializar esas antenas». Y un cubano que leyó la noticia desde Jamaica resumió la paradoja con una sola frase: «Cómo que delincuentes por querer tener acceso a Internet, me preguntaban, y les respondí, así es Cuba».

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