El de 2026 ha sido para Sancti Spíritus, como para toda Cuba, un verano particularmente complejo: apagones que superaron las 40 horas consecutivas, restricciones en el transporte por el déficit de combustible y un sinnúmero de limitaciones como resultado del cerco petrolero impuesto por Trump, que vino a agudizar la situación de crisis que ya vivía el país.
Sin embargo, en medio de ese complicado panorama, las instituciones, organizaciones y centros vitales del territorio se esforzaron por llevar a cabo un programa de actividades que diversificara las opciones y colocara a las familias espirituanas en el vórtice del “verano con mi gente”.
Para dejar constancia gráfica de este período sui géneris, Escambray describe en imágenes dos meses de intenso ajetreo.











