Paneles fotovoltaicos no solo benefician unidades productivas, sino también la vivienda del vaquero y otras instalaciones de la ganadería
Aunque “el sol sale para todos”, como consta en una vieja melodía de la década prodigiosa, directivos y trabajadores de la Empresa Pecuaria Managuaco de Sancti Spiritus sienten que el astro rey es propiedad exclusiva de ellos… y, en consecuencia, han venido actuando últimamente, con más énfasis desde que “la cosa se puso más mala todavía con la energía eléctrica y el combustible”, a principios de año.

Para entonces, ya se miraba con más realismo hacia arriba y no había la menor duda en torno al alcance real de un plan de inversiones que preveía asegurar este año, con energía limpia, solar, no solo la infraestructura socio administrativas, sino también seis vaquerías de ordeño mecanizado, el centro de capacitación y el matadero.
Según explica Juan Miguel Santiesteban Rivero, director general de la empresa, en este momento solo va restado el matadero, que por sus características demanda una cantidad mayor de paneles.
Trigo a punta cabeza de ubre
“Los beneficios saltan a la vista, –afirma Juan Miguel–. Con el ordeño, por ejemplo, había irregularidad, descontrol, y eso quedó resuelto, porque dichos paneles permiten una estabilidad en el servicio eléctrico, además de la garantía que significa para conservar la leche a temperatura adecuada, hasta que es recogida o trasladada con destino a la industria.
“Tampoco podemos ignorar el cambio que ha registrado la vivienda del vaquero. A la preocupación nuestra, como empresa, para dotarla de baño y cocina azulejada, habitaciones más confortables y otras condiciones, se suma el alivio que significa disponer de corriente eléctrica para la iluminación interior, funcionamiento de refrigeradores, televisores, batidoras, ventiladores y otros equipos muy necesarios dentro del hogar”.
Penurias que angustiaron durante años a la zona de Dos Ríos comenzaron a expirar tras beneficiar con energía fotovoltaica a casi una veintena de bombas que intervienen en el abasto de agua, mientras en Vega Grande se dejó de tirar agua en pipa desde febrero, sobre la base también de las bondades solares.
Familias que residen cerca de la sede principal de la empresa tienen otros motivos para aliviar tensiones en medio de las molestias aparejadas a 36, 40 y más horas continuas de apagón, en determinados momentos. A todos, la entidad les ha ofrecido la posibilidad de cargar celulares, ventiladores, linternas o lámparas, gracias a una energía que no viene desde la red eléctrica nacional, sino por pura cortesía del sol.
A ello se suma un punto habilitado para que vecinos del lugar acudan, “aunque no haya corriente” a ver un partido de futbol, un juego de pelota u otros espacios de la programación televisiva, así como una tienda para la compra de insumos por parte de los productores.
Tenía que “ponerse la caña a tres trozos” (como suele decir el campesino “cuando el zapato se aprieta”) para retomar experiencias a las que, irremediablemente, tuvimos que acudir en los cruciales años de la década de 1990… y que echamos a un lado después, “cuando la cosa mejoró otra vez”.
Una de ellas está asociada al biogás. Haber desechado o ignorado al estiércol del ganado y las excretas de otros animales no parece haber sido muy inteligente. Y la evidencia está en que hoy corremos, otra vez, a darles oportuno uso, del mismo modo que al molino de viento.
Por ello en Managuaco se habla de un proyecto de generación a partir de un biodigestor, por medio de una red que concibe 32 kilómetros y que en su despegue debe beneficiar a unas 200 familias, a comedores de la empresa, a su centro de capacitación y a minindustrias destinadas al procesamiento y conservación de carnes y vegetales, explica Santiesteban.
La situación vuelve a poner, obligatoriamente, a prueba las cotas del ingenio y del talento. No quedan muchas más alternativas. Las de aquella canalita por donde llegaba todo o mucho, no muestran intenciones de volver.
Con apenas un elemento cerraremos el asunto: 10 años atrás la empresa recibía entre 75 000 y 85 000 litros de petróleo al mes. Hoy, menos de 300.
Nadie va a venir de fuera a resolver los problemas de Managuaco. A juzgar por algunos resultados, todo indica que están obrando con determinado acierto en sus dos Unidades Empresariales de Base dedicadas al desarrollo de la raza Siboney de Cuba (genética) y a la crianza del búfalo, así como en el desenvolvimiento general de todos los procesos y actividades, si se tiene en cuenta que desde el 2021 la empresa registra utilidades.
El meollo del asunto está en crecer, fortalecerse, impulsarse aún más y llegar en mayor grado al destino que lleva años aguardando “por tiempos mejores”: la población, escuelas, hospitales y otros programas de alta prioridad para el país.


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