La apertura aconteció este miércoles en el Parque Ignacio Agramonte, espacio vinculado al devenir histórico de la urbe, donde las expresiones danzarias y musicales marcaron el inicio de una jornada concebida para reconocer las raíces africanas en la cultura nacional.
El Ballet Folclórico de Camagüey, el grupo Lianet Dance y la solista Anyeli Hernández Zayas protagonizaron el momento inaugural, en una muestra que llevó al centro del escenario manifestaciones artísticas relacionadas con la herencia africana y su permanencia en la idiosincrasia de la mayor de las Antillas.
Tal encuentro adquiere en Camagüey una dimensión histórica particular, pues Santa María del Puerto del Príncipe fue fundada en 1514 en la zona de la actual Nuevitas y, tras sucesivos desplazamientos, quedó establecida en el territorio de la actual ciudad hacia 1528.
En ese lugar se desarrolló uno de los principales espacios patrimoniales de Cuba, y donde los esclavos cimentaron sus tradiciones.
Timbalaye dedica esta XVIII edición al cimarronaje, entendido no solo como la huida de personas esclavizadas frente al régimen colonial, sino como una expresión de resistencia, dignidad, búsqueda de libertad y preservación de saberes que sobrevivieron y se transformaron a través de generaciones.
En esa perspectiva, el encuentro invita a mirar hacia los siglos XVI, XVII y XVIII para comprender cuánto de la Cuba actual nació también de la creatividad, espiritualidad, música, danza, oralidad y conocimientos aportados por las poblaciones africanas sometidas a la esclavitud y por sus descendientes.
La programación camagüeyana continúa con la inauguración, en la sede del Gobierno Municipal, de la exposición transitoria «Tradiciones y Leyendas», del instructor de Artes Visuales Iván Castillo Guerrero, acompañada por la presentación del dúo Voces.
Uno de los principales espacios de reflexión tendrá lugar en la Fundación Nicolás Guillén, institución que honra la memoria del Poeta Nacional de Cuba y que acogerá el panel “El Cimarronaje: una mirada diferente”, moderado por el doctor en Ciencias Fernando Manso Alonso, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Camagüey.
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