A fin de fortalecer capacidades locales y acompañar propuestas que articulen cultura, creatividad y turismo responsable y sostenible, la tercera villa de Cuba es testigo de la implementación de un proyecto necesario, pertinente y de gran impacto.
“A mediados del mes de junio se lanzó la convocatoria del programa Acelerador de proyectos culturales para un turismo sostenible en Trinidad y el Valle de los Ingenios —explica Lisa Robaina Acosta, consultora individual contratada por la Unesco en la Ciudad Museo del Caribe para la puesta en marcha del proyecto de cooperación internacional de ámbito regional Comunidades por el Patrimonio, financiado por el Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudita y ejecutado por la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe, de la Unesco, en La Habana y como contraparte cuenta con la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios—. La misma busca financiar y acompañar desde saberes especializados para materializar las iniciativas aprobadas”.
Se seleccionaron 10 propuestas para la etapa de capacitación. Se dotaron de conocimientos para aplatanar sus ideas en iniciativas viables, sostenibles y vinculadas al turismo. Recibieron módulos sobre modelo de negocio, formalización jurídica, planificación, rudimentos contables, gestión operativa y administrativa, marketing e identidad de marca.
“Concluido el taller, se anunciaron los tres proyectos seleccionados para recibir el financiamiento, capital semilla. El de mayor tiempo de existencia es Entre hilos, alas y pinceles”.
Con 10 años de vida, es liderado en la propia urbe sureña por Yudit Vidal Faife, la artista visual con residencia en esta tierra más reconocida internacionalmente, y reúne a artesanas defensoras de autóctonos puntos del arte del hilo y la aguja, en tanto acoge a personas con necesidades educativas especiales.
“Estamos muy felices —aclaró la creadora—. No solo es maravilloso para nuestro proyecto, sino para toda la comunidad, ya que podremos ayudar al resto de emprendedoras. Realmente, es de gran ayuda para nuestras futuras creaciones que se sostienen en un legado ancestral de la lencería trinitaria llevada a la contemporaneidad mediante las artes visuales”.
Los otros dos proyectos escogidos radican en el Valle de los Ingenios: Vallecito de Seda, conducido por la maestra artesana Mery Viciedo, y Valle Adentro.
“El primero, de una manera única en Cuba, ha sumado a un grupo de mujeres y sus respectivas familias en el ciclo completo de obtención y aprovechamiento del hilo de seda. Siembran la morera para alimentar al gusano que crea el capullo de seda —detalló Lisa Robaina—. Luego, se cría el animal que procesa el capullo, de donde se obtiene el hilo. Con ese material se produce bisutería y se elaboran piezas de lencería. Además, a partir de la planta y del propio capullo, se obtienen derivados de impacto en la industria farmacéutica y cosmética.
“Mientras, Valle Adentro, iniciativa aún por formalizarse a partir de las nuevas medidas que ha anunciado el país para el sector no estatal, propone una agencia para mostrar el Valle de los Ingenios al turismo nacional e internacional, gestionada por tres habitantes de ese sitio rural”.
Sin dudas, Trinidad, aunque hoy la presencia de turistas foráneos en sus rincones es ínfima, resulta una plaza clave para impulsar proyectos que pretenden promover el desarrollo de competencias prácticas, el fortalecimiento de capacidades locales y la generación de oportunidades económicas inclusivas, a la vez que contribuye a la conservación del patrimonio cultural y natural de Trinidad y su majestuoso valle.
“Con el taller se beneficiaron en temas de capacitación 10 de los 50 proyectos aspirantes y tres con financiamiento. Se logró en medio de la crisis económica que vive Cuba y sin poder separarlo del contexto internacional, específicamente a partir de todas las sanciones externas que refuerzan las dificultades. Son momentos en que la cultura y la creatividad quedan relegadas a un plano de menor urgencia que las cuestiones de supervivencia diarias. Por tanto, el proyecto refresca el escenario cultural con su oportuna propuesta de beneficiar a emprendimientos que se han mantenido a pesar de todo y a uno que intenta nacer.
“Lo merece, sin dudas, el patrimonio trinitario, sobre todo, el Valle de los Ingenios. Esperemos que sea la puerta abierta a un mayor desarrollo en el amplio sentido de la palabra”, concluyó Robaina Acosta.


