Más de siete mil contenedores con destino a Cuba se encuentran en puertos cercanos, debido a la negativa de varias navieras de arribar a puertos cubanos como consecuencia de las órdenes ejecutivas del gobierno estadounidense.
Desde hace varios días, en diversos medios y redes sociales circulan denuncias sobre la retención en puertos del Caribe de contenedores con insumos médicos para Cuba, muchos de ellos fruto de la gestión de varias organizaciones de solidaridad.
Pero, como si esto no fuera suficiente, en la primera jornada del Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular se informó que la situación es mucho más compleja.
Durante la intervención del Vice primer Ministro y titular del Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva Fraga, se precisó que más de siete mil contenedores con destino a Cuba se encuentran en puertos cercanos, debido a la negativa de varias navieras de arribar a puertos cubanos como consecuencia de las órdenes ejecutivas del gobierno estadounidense, que han recrudecido el bloqueo con el fin de cortar todos los ingresos del país y deprimir la economía y la calidad de vida de las cubanas y los cubanos.
Estos contenedores no solo contienen materias primas y mercancías para el funcionamiento de la economía; en ellos vienen medicamentos de primera necesidad, hoy en falta por causa de la guerra multidimensional del imperio, junto con alimentos y piezas que garantizan el programa de recuperación del sistema eléctrico nacional.
Quienes han tomado medidas para retardar su arribo lo saben muy bien y lo hacen de manera consciente, porque ese es el objetivo: privar al pueblo cubano de todo.
A esto se suma el cerco energético que ha impedido el arribo de combustibles al país; en lo que va de año, solo un buque con ese vital recurso ha atracado en radas cubanas.
Si en números globales indigna que se retengan mercancías lícitamente adquiridas, resulta aún más doloroso saber que cada medicamento que se demora en llegar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de miles de personas.
La condición geográfica de Cuba la convierte necesariamente en dependiente del comercio marítimo, y sancionar, intimidar y atacar a navieras que comercien con la isla es, simplemente, un genocidio.


