CUBA.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó al Gobierno de Estados Unidos de mantener un “genocidio político” contra la isla mediante sanciones económicas y medidas destinadas a restringir el suministro de petróleo. La declaración fue realizada este domingo 26 de julio durante la conmemoración por el 73 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, considerados el inicio de la rebelión que años después derrocó a Fulgencio Batista. De acuerdo con información de Reuters, Díaz-Canel también rechazó un informe reciente del Departamento de Estado estadounidense que acusa al Gobierno cubano de influir en organizaciones políticas de EE.UU., infiltrarse en instituciones estadounidenses y respaldar movimientos vinculados con lo que Washington describe como una ola de terrorismo de izquierda. El documento existe y fue publicado por el Gobierno estadounidense, aunque varias de sus afirmaciones han sido cuestionadas y no todas están respaldadas públicamente con pruebas verificables. Durante su discurso, Díaz-Canel sostuvo que Washington intenta presentar a Cuba como responsable de las protestas y tensiones sociales que existen dentro de Estados Unidos. “Al acusar a Cuba, no solo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, declaró. El mandatario agregó que las acusaciones forman parte de una estrategia para justificar nuevas medidas contra la isla. “Están buscando una nueva excusa para sostener su genocidio político contra Cuba”, afirmó. Díaz-Canel pidió el fin de las sanciones y de las restricciones relacionadas con el abastecimiento de combustible. También aseguró que su país no representa un riesgo para Washington. “Cuba no es una amenaza ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la tierra”, sostuvo. El Gobierno de Donald Trump emitió en enero de 2026 una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional respecto de Cuba y estableció un mecanismo para imponer aranceles a productos procedentes de países que vendan o proporcionen petróleo a la isla. La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan impedir que el Gobierno cubano reciba recursos que, según Washington, podrían utilizarse para financiar actividades consideradas contrarias a la seguridad nacional estadounidense. El Gobierno cubano, en cambio, describe la política como un bloqueo energético dirigido a impedir la llegada de combustible. Aunque EE.UU. no ha descrito oficialmente la medida como un “embargo petrolero”, su alcance puede afectar a empresas y países que suministren crudo o derivados a Cuba. Esto genera un riesgo comercial para proveedores internacionales y dificulta que La Habana consiga combustible en el mercado exterior. La administración estadounidense también amplió durante 2026 las sanciones contra funcionarios y sectores económicos cubanos, bajo el argumento de responder a violaciones de derechos humanos, actos de represión y amenazas a la seguridad de EE.UU. El discurso de Díaz-Canel respondió a un informe estadounidense titulado Cuba: Capital of 21st-Century Communism, en el que el Departamento de Estado atribuye al Gobierno cubano una estrategia prolongada para influir en movimientos políticos y sociales dentro de EE.UU. Entre otros señalamientos, el documento acusa a Cuba de: Estas afirmaciones representan la postura oficial del Gobierno estadounidense. Sin embargo, parte de las acusaciones, especialmente las relacionadas con protestas recientes y movimientos sociales internos, no incluyen pruebas públicas suficientes para comprobar de manera independiente una dirección directa del Gobierno cubano. La confrontación ocurre mientras Cuba atraviesa una crisis económica y energética que ha reducido el acceso a electricidad, combustible, transporte y otros servicios. Reuters ha documentado apagones nacionales y cortes programados provocados por la falta de combustible, fallas en plantas generadoras y el deterioro de la infraestructura eléctrica. La red cubana sufrió a principios de julio otro colapso de alcance nacional, en un contexto de reservas limitadas y dificultades para mantener las centrales en operación. La escasez ha tenido consecuencias visibles para la población: Algunas empresas internacionales de los sectores turístico, financiero y de transporte también han reducido o terminado sus operaciones en el país ante las restricciones económicas, la caída de la demanda y los problemas para realizar pagos y mantener servicios. No existe una sola explicación aceptada por todas las partes. El Gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis al embargo económico de EE.UU., las sanciones financieras y las restricciones para comprar petróleo, conseguir créditos o realizar pagos internacionales. Washington sostiene que el deterioro también es consecuencia de: Distintos análisis coinciden en que la crisis responde a una combinación de factores externos e internos. Las sanciones dificultan el comercio y el acceso a financiamiento, mientras que las fallas estructurales de la economía y la infraestructura reducen la capacidad de Cuba para enfrentar la escasez. La ceremonia recordó los ataques contra los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, realizados el 26 de julio de 1953 por un grupo encabezado por Fidel Castro. El operativo fracasó militarmente y varios participantes murieron o fueron detenidos. Sin embargo, el Gobierno cubano considera esa fecha como el comienzo del movimiento revolucionario que terminó con la salida de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959. Por ese motivo, el 26 de julio es una de las principales fechas del calendario político cubano. Las celebraciones incluyen discursos oficiales, actos culturales y concentraciones de simpatizantes del Gobierno. El acto de 2026 se realizó ante miles de asistentes y estuvo acompañado por presentaciones artísticas. La conmemoración ocurrió en medio de cortes eléctricos, escasez de combustible y una nueva etapa de confrontación diplomática con EE.UU. El presidente cubano llamó al Gobierno estadounidense a terminar las sanciones y permitir que la isla reciba combustible y suministros sin presiones sobre sus proveedores. También agradeció a los gobiernos y organizaciones que han enviado alimentos, medicinas, combustible y ayuda humanitaria. “Dejen a Cuba vivir en paz y también a los más nobles del pueblo americano, que históricamente han batallado por los derechos humanos de otros pueblos, sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas”, expresó. Por ahora, no se ha anunciado un acuerdo para reducir las sanciones ni retirar las medidas relacionadas con el suministro de petróleo. Cuba y EEUU reconocieron meses atrás la existencia de contactos para abordar sus diferencias, pero la conmemoración del 26 de julio mostró que las acusaciones públicas y la presión económica continúan marcando la relación bilateral. 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