En una declaración, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano afirmó que el documento pretende sostener la «mendaz» idea de que Cuba constituye una amenaza para Estados Unidos y fabricar consenso para una eventual agresión militar.
La Cancillería consideró hipócrita que Washington acuse a La Habana de promover acciones subversivas, mientras destina anualmente decenas de millones de dólares para intentar desestabilizar el orden interno cubano, provocar hambre y desesperación y propiciar el derrocamiento del Gobierno.
Asimismo, recordó el historial de injerencia y violaciones del derecho internacional atribuido al Gobierno estadounidense, al que acusó de intervenir en procesos electorales de Estados soberanos, patrocinar actos de genocidio y agredir a países independientes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó también la calificación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo y afirmó que Estados Unidos no ha presentado pruebas ni indicios que sustenten esa acusación.
Por el contrario, señaló, en territorio estadounidense han encontrado protección e impunidad personas que financian, organizan e instigan actos violentos y terroristas contra Cuba.
La declaración cuestionó además la promoción del concepto de «terrorismo de izquierda» por parte del Gobierno estadounidense y su secretario de Estado, al considerar que busca convertirlo en un nuevo enemigo para perseguir expresiones progresistas, compromisos sociales y manifestaciones de izquierda.
Según la Cancillería cubana, esa política pretende incrementar la represión dentro de Estados Unidos y establecer un «neomacartismo», además de intimidar a quienes expresan solidaridad con Cuba y denuncian la agresión de Washington contra la isla.
El comunicado destacó que crece en Estados Unidos, incluidos sectores de la comunidad cubana y sus descendientes, el rechazo al cerco energético, el estrangulamiento de la economía cubana y las amenazas de agresión militar.
La Habana rechazó también los cuestionamientos estadounidenses a sus vínculos con otras naciones soberanas y defendió su trayectoria solidaria, anticolonialista e internacionalista, ampliamente reconocida en el mundo.
“Manipula y desvirtúa la trayectoria solidaria, anticolonialista e internacionalista de Cuba, ampliamente reconocida, incluso dentro de Estados Unidos. Cada año ese país sufre reiterado y contundente asilamiento en las Naciones Unidas por negarse a poner fin al bloqueo económico”, subrayó.
Cuba afirmó que continuará fomentando relaciones de amistad con el pueblo y las instituciones estadounidenses, en estricto apego al derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
ga/ybv

