
Pinar del Río.-Gracias a las alianzas con el sector no estatal, la Guayabita del Pinar vuelve al mercado.
Aunque todavía las cifras son discretas, la emblemática bebida, exclusiva de Vueltabajo, comienza a tener presencia nuevamente en la red comercial del país y a recuperar terreno a nivel internacional.
Oviamna Martínez Barrera, directora de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria -a la que pertenece la fábrica donde se obtiene el afamado licor-, explica que en el 2025 se concretó un primer envío hacia Europa, y que por estos días se prepara una nueva entrega, a través del polo exportador del territorio.
Por otra parte, señala que el año pasado también se retomó la producción dirigida a la venta en divisas y que en el 2026 se amplió al mercado en moneda nacional.
Martínez Barrera, recuerda que debido a las dificultades para acceder al alcohol, la fábrica permaneció inactiva durante el 2024, y que a partir del encadenamiento con una mipyme, han podido empezar a reaprovisionarse.
De manera cooperada, primero obtuvieron un nuevo ron, y además de la Guayabita del Pinar, la pequeña industria ha empezado a incursionar en la fabricación de vino, a partir de la misma fruta, endémica de esta región del occidente cubano.
Con el propósito de asegurar esta materia prima imprescindible, la directora de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria comenta que existe el propósito de incrementar la cantidad de campesinos dedicados a recolectar la guayabita en las montañas pinareñas.
Por otra parte, en coordinación con la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, se trabaja en un proyecto de colaboración internacional y otro de inversión extranjera, en busca de nuevas oportunidades, aprovechando las facilidades que otorgan las transformaciones económicas aprobadas por la dirección del país.
Con 134 años de historia, la Guayabita del Pinar ha obteniendo numerosos reconocimientos en el ámbito nacional y también fuera de Cuba, entre los que resaltan las medallas de oro en las ferias internacionales de Roma, en 1925 y de Plovdiv, Bulgaria, en 1988.
Antes de que la epidemia de la Covid-19 y la política de asfixia del gobierno norteamericano provocaran una severa caída del turismo, la fábrica donde se obtiene la bebida llegó a recibir unos 500 visitantes diarios.

