Saca niños enfermos de Cuba para ser atendidos fuera y sin cobrar un dólar
Nelson Álvarez, conocido en redes sociales como El Porfiao, logra lo que parece imposible desde dentro de Cuba: gestionar el traslado gratuito de niños gravemente enfermos a hospitales en el extranjero, sin que las familias paguen un solo centavo.
En una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba, el activista explicó cómo funciona su red. «Con la ayuda de buenos amigos que tenemos afuera, que hacen contacto con hospitales, como por ejemplo Ángela de Armas, mi eterno ángel, que viene conmigo en esta hora desde cero. Ya hemos logrado en menos de un año y medio sacar a cinco niños».
El caso más emblemático es el de Jorgito, quien venció el cáncer en Italia tras padecer un tumor testicular con leucemia. Su madre, Arlety Llerena, había solicitado visas humanitarias a Estados Unidos en múltiples ocasiones sin éxito. Lo hizo antes de contactar a El Porfiao.
Gracias a las gestiones de Nelson Álvarez, el niño viajó a Italia en menos de tres meses. Una fundación italiana cubrió todos los gastos, y los médicos descubrieron que su médula ósea estaba completamente limpia, haciendo innecesario el trasplante que en Cuba se consideraba inevitable. Jorgito cumplió nueve años el 29 de abril de 2026 y lo hizo libre de cáncer.
Nelson Álvarez relata que las madres inicialmente no le creen cuando les ofrece ayuda. Pero al despedirlas en el aeropuerto, la reacción cambia por completo. «Perdóname por no haber creído en ti. Pero esto que parecía un milagro, esto viene de Dios. A mí me lo denegaron una y otra vez en Estados Unidos. Y entonces apareces tú de no sé dónde y mira, lo logras en menos de tres meses».
El activista reconoce que cada pérdida lo lleva al límite. «Cuando hay una pérdida, tú puedes tener mil triunfos, pero cuando hay una pérdida, esa pérdida pesa más que esos mil triunfos. Y entonces digo ya, hasta aquí, no puedo más». Sin embargo, siempre regresa. «Nada más viene otra madre que plantea otro problema y tú dices: bueno, aquí estoy».
Su vocación nació del dolor personal. «Yo perdí un niño de 13 años que se me escapó de la escuela y se ahogó en un río. Después firmé la salida del país de mi niño de 10 años, cuando aquello del parole. Al final no se pudo ir. Pero eso fue una cosa que me dolió mucho, me causó mucha angustia y entonces aprendí a canalizar esa angustia con esta obra».
Esta labor humanitaria cobra especial relevancia ante la crisis sanitaria que enfrentan los niños cubanos con enfermedades graves. Cuba no realiza trasplantes de médula ósea pediátricos ni figura en registros internacionales de donantes, y al 24 de marzo de 2026 había 96,000 personas esperando operaciones quirúrgicas en la isla, de las cuales 11,193 eran menores de edad.
Casos como el de Rebeca Quintana Vázquez, una niña de siete años que falleció por leucemia mientras esperaba una visa humanitaria para Estados Unidos, o el de un joven cubano que murió tras una larga batalla contra el cáncer pese a los esfuerzos de El Porfiao, ilustran la urgencia de esta labor.
«Nadie imagina lo que es saber que ayudaste a salvar una vida, más cuando no le cuesta un centavo a las personas», afirmó Nelson Álvarez. «Cada vez que logras salvar la vida a un niño, eso no tiene precio. No existe mayor pago».
En este momento, El Porfiao hace un llamado urgente para apoyar a Claudia Melisa, una adolescente de 15 años con insuficiencia renal crónica que necesita un trasplante en Brasil. Para ayudarla a salir de Cuba están recaudando fondos con los que costear la visa.
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