De la misma manera que sus poemas tienen esas esencias dramáticas, las de seleccionar sucesos y personajes en sus metáforas, en «Fibras de Vidrio», Premio Uneac de Teatro 2014, Laura Ruiz Montes ( 1966) estructura el poema dramático que es el monólogo de Tina Modotti como protagonista con una supuesta actriz cubana, en 14 cuadros poemas, que se enumeran y titulan con la belleza y los instantes medulares, temáticos, con que Laura se acerca a la biografía de la fotógrafa y modelo comunista de origen italiana, como por ejemplo » ¿Tú ya aprendiste a sostener una bandera?»
Ella le dedica este texto – además de a Sandra Naranjo – al diseñador y poeta Rolando Estévez, que de alguna manera estimuló, provocó la génesis de esos fragmentos alucinantes que nos entregan una perspectiva dramática de una mujer singular, por su sentido de la libertad creativa y social, por su irreverenncia, por la complejidad de rasgos que le ha sido atractiva a escritores, como Elena Poniatowska en Tinisima, o en el teatro al mexicano Victor Hugo Rascón en la obra con el mismo nombre de la protagonista.
Ese diálogo subjetivo de la propuesta de escritura con Estévez, el diseñador que siempre fue un provocador de espectáculos que luego se hicieron realidad, se constituye como la creación posible de los universos textuales, que Estévez convertiría en metáfora visual y que Laura, propone en espacios que se mueven entre lo realista, lo alucinante, entre lo histórico, y el diálogo sutil, contradictorio con ciertas corrientes estéticas de la época y la gente – pintores, fotógrafos, poetas, revolucionarios, rebeldes e irreverentes en su mayoría, con la que le correspondió vivir.
En este caso el tratamiento del personaje de Tina, es por una sensibilidad femenina como la Ruiz Montes, que en su obra poética, de traducción e investigación ha indagado desde Cuba con rigor en el universo femenino, como es el caso de Grifas, y que en su obra teatral anterior «A ciegas» , Premio José Jacinto Milanés de Teatro, 2003, también se acerca a otro paradigma de mujer, adentrándose en los complejos conflictos de mujeres que cargan en sí mismas, la situación de muchas otras, que sobrepasan épocas, contextos históricos, siempre con un simbolismo redentor, desde lo individual a lo colectivo. Asume la biografía trágica de Tina, y se acerca a las diferentes zonas de su vida de Tina, que ella selecciona desde su perspectiva, y esa selección es importante, para lograr la construcción de una historia fragmentada, que tienen un entramado de sustratos humanos, históricos, sociales, éticos y hasta antropológico.
Testimonio, poema, drama, ensayo, el acercamiento a Tina Modotti es un desafío que la propia voz de la autora, pone en la del personaje en su diálogo con la actriz, siempre latente, en los monólogos del personaje, que nos lleva – en su conversación con vivos y muertos, casi todos ausentes, a los más diversos planos temporales, porque la vida – y lo que se narra o dramatiza – es fluir de la conciencia y a la vez, un diálogo marcado por los traumas que la asedian, las culpas, los miedos, las ofensas, los dolores, los amores, mientras que los múltiples espacios, apuntado por sus soliloquios , nunca pantentados por la escritura, que se mueve entre lo alucinante, lo visceral (y cuando escribo visceral, es porque a veces hay una radiografía de los órganos vitales, desde lo profundo de lo que experimenta el personaje), la recreación de espacios, gentes, deseos y traumas, sustentado en la Historia, en la reivención de la misma, nos lleva como en un laberinto a ese tránsito entre la vida y la muerte, entre la Historia y la Ficción, entre el Teatro y la Poesía.
Fibras de vidrio, a diferencia de A ciegas, concentra dramaturgicamente el Destino (su voz, su psicología, su cuerpo y gestualidad) de Tina en el monólogo, en signos que van tejiendo sucesos, contradicciones, lugares, subjetividades). La mezcla de la vida y la muerte, de los referentes de lo Posible, y la Verdad la ubica ante la humanidad, para cuestionar y cuestionarse, para defender los fragmentos de su vida (que son también los de una Historia más completa) , como vidrios, frágiles, rompibles, naufragos. ¿Quién la interpretará en algún momento? ¿Quién tomará sus palabras, su cuerpo, sus objetos, los rastros de su biografía, convertidos en metáforas, y le ofrecerá su vida? ¿La actriz de la historia? «Algo que no sea humo». Que sea en los residuos, la verdad.
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