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¿Qué tuvo que ver «El Cangrejo» y lo que pasó en la ONU con Luis Manuel Otero Alcántara? – Cuballama

La activista Yanelys Núñez lo explicó sin rodeos: el régimen no quiere a Luis Manuel Otero Alcántara en la calle, ni un día, ni una hora, y mucho menos tan cerca del 11 de julio. Por eso lo sacaron de Guanajay sin decirle a nadie adónde lo llevaban. Y por eso todo lo que pasó el 8 de julio en Nueva York tiene que leerse junto a lo que pasó esa noche en La Habana.

Al menos desde el 7 de julio, Luis Manuel Otero Alcántara ya no estaba en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa. Lo supo su entorno por otros reclusos, no por las autoridades. La familia confirmó que no había llegado a su vivienda del barrio de El Cerro en La Habana. Las activistas Yanelys Núñez y Anamely Ramos publicaron en las redes del artista: «Hasta este momento, desconocemos su paradero. No tenemos más información sobre dónde está ni bajo qué condiciones fue trasladado.» Ramos fue más directa aún: «No está excarcelado. Está en manos de la Seguridad del Estado en algún lugar de La Habana.»

Su condena oficial vence el 9 de julio. Cinco años cumplidos al día, sin las rebajas reglamentarias que el Tribunal Supremo rechazó aplicar en abril. El régimen lo tiene en algún lugar, en paradero desconocido, a horas de que la ley obligue a soltarlo.

Núñez reveló el dato que explica el operativo: desde hace semanas, el entorno de Otero Alcántara tramita ante Estados Unidos una solicitud de parole humanitario que, de aprobarse, le daría una vía para salir de Cuba directamente hacia territorio estadounidense. El proceso no se ha concretado todavía. Y la demora es lo que el régimen está aprovechando.

«La decisión del castrismo ante la dilación ha sido retener a Luis porque no lo quieren en la calle ni días ni horas, mucho menos tan cerca del 11 de julio», publicó Núñez. El 11 de julio es el quinto aniversario de las protestas más grandes en Cuba desde 1994. Tener libre y en La Habana al cofundador del Movimiento San Isidro esa semana es, para el régimen, un riesgo que no está dispuesto a correr. La alternativa que le ofrecen a Otero es la que le han ofrecido a docenas de activistas antes que a él: el silencio, el encierro o el exilio. No hay cuarta opción.

Mientras, el mismo día, en Nueva York

Mientras Otero desaparecía de Guanajay, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, abría su intervención en la Asamblea General con una serie de fotografías. Una de ellas era la de Luis Manuel Otero Alcántara. «Su delito, según el propio régimen, es la expresión artística. Su delito es ser artista», dijo Waltz, exigiendo su liberación ante los países miembros.

«Vean sus rostros cuando pronuncien sus discursos, porque están en la cárcel por pedir libertad. No son violentos. Lo que hacen es escribir poesía y canciones.»

La sesión había sido convocada por Cuba para debatir las sanciones estadounidenses. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla llevaba horas diciendo ante el mismo micrófono que en Cuba no hay represión. Waltz tenía las fotos en la mano.

«El Cangrejo» y las condiciones adecuadas

Esa misma semana, el personaje más inesperado del poder cubano había dado su primera entrevista a un medio estadounidense. Raúl Guillermo Rodríguez Castro —»El Cangrejo», 42 años, nieto de Raúl Castro, coronel del Ministerio del Interior sin cargo oficial en el gobierno— le dijo a USA Today que Cuba podría considerar liberar presos políticos «en condiciones adecuadas.» Que estaba dispuesto a negociar con cualquiera que designara Washington. Que si se daba la oportunidad, con Trump.

Rodríguez Castro no es un portavoz oficial. No ocupa ningún puesto en el gobierno de Díaz-Canel, a quien llama «Miguelito» en privado. Pero habló presuntamente con Marco Rubio en enero, se reunió con el enviado especial Jeremy Lewin en abril, y en junio recibió en La Habana a un candidato republicano al Congreso que viajó sin autorización del Departamento de Estado. Su influencia es real aunque no tenga título. Y su frase sobre los presos —»en condiciones adecuadas»— es la única señal que el régimen ha dado de que la liberación de disidentes podría formar parte de un acuerdo.

Sobre la miseria del pueblo cubano en plenos apagones de 20 horas, dijo: «Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación.» En la calle habanera, esa frase fue recibida como lo que es.

Tres piezas, de un mismo tablero

El operativo nocturno en Guanajay, la foto de Otero en el podio de la ONU y la entrevista de «El Cangrejo» en USA Today no son eventos separados. Son tres movimientos simultáneos de un régimen que negocia con Washington su supervivencia mientras mantiene a sus presos como moneda de cambio y se asegura de que ninguno esté libre en La Habana la semana del 11 de julio.

Yanelys Núñez lo dijo sin metáforas: «La dictadura cubana no está cediendo. No está abriendo. La dictadura reprime cada día más y así seguirá hasta que los saquemos del poder.»

Luis Manuel Otero Alcántara cumplió su condena. El régimen aún no ha cumplido la suya.

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