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Un Banco Mundial de defensa, el prestamista al que aún no se suman las grandes potencias europeas

Por&nbspQuirino Mealha
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Nueve países han respaldado con fuerza un nuevo banco multilateral destinado a financiar el rearme de Occidente, pero la notable cautela de las mayores potencias militares y económicas europeas plantea la duda de si podrá convertirse en la solución para la financiación de la defensa.

Un grupo de aliados de la OTAN, en su mayoría de menor tamaño, se ha comprometido con una nueva institución creada para financiar el rearme de Occidente, aunque la cautela de las grandes potencias europeas arroja dudas sobre la verdadera capacidad financiera que podrá llegar a movilizar.


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El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció a los nueve socios fundadores del Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSRB) en la cumbre de la OTAN en Ankara el martes y lo presentó como un pilar de la seguridad colectiva de los aliados.

Los firmantes, Canadá, Albania, Bélgica, Grecia, Letonia, Luxemburgo, Rumanía, Turquía y Ucrania, definirán las normas iniciales del banco antes de su lanzamiento previsto en 2027.

Propuesto por primera vez en 2024 por un grupo de antiguos asesores de la OTAN, altos mandos militares y banqueros, el DSRB tendrá su sede en Canadá, con una base europea prevista en Luxemburgo.

Financiación más barata para un rearme costoso

El calendario no es casual. Los líderes de la OTAN acordaron en junio de 2025 aumentar el gasto en defensa hasta acercarlo al 5% del PIB de aquí a 2035, un objetivo que exigirá enormes cantidades de nuevo capital.

El problema ya no es solo convencer a los gobiernos de que gasten más en defensa.

A medida que se amplían los presupuestos militares en la OTAN, muchos proveedores de defensa, en particular las empresas más pequeñas, siguen teniendo dificultades para conseguir financiación asequible, mientras que los prestamistas comerciales se han mostrado a menudo reacios a respaldar al sector.

La idea del DSRB se inspira en el modelo de los bancos de desarrollo.

Al agrupar el capital de los miembros y aspirar a una calificación crediticia triple A, el banco pretende endeudarse a bajo coste en los mercados internacionales y trasladar esos menores costes de financiación mediante préstamos y garantías, con la intención de movilizar hasta 100.000 millones de libras (117.000 millones de euros) para proyectos de defensa.

El objetivo final es canalizar financiación más barata y a largo plazo hacia los gobiernos y las empresas de defensa, además de ofrecer garantías a los bancos comerciales.

Si tiene éxito, el DSRB podría cambiar la forma en que los gobiernos occidentales financian la defensa y complementar los presupuestos anuales, de forma similar a como el Banco Europeo de Inversiones ha ayudado a financiar infraestructuras en Europa o el Banco Mundial en los países en desarrollo.

Grandes entidades financieras como JPMorgan, Deutsche Bank, Commerzbank e ING ya se han alineado con el proyecto, junto a los mayores bancos de Canadá.

Las grandes potencias que siguen al margen

Pese a esa ambición, la lista de participantes carece de grandes nombres.

Ninguna otra economía del G7 además de Canadá se ha sumado y los grandes gastadores militares europeos, Reino Unido, Alemania y Francia, se mantienen al margen, algo que los analistas advierten que podría limitar el alcance financiero del banco.

«Es un comienzo, pero quizá esperaban contar con el respaldo de actores europeos de mayor peso», señaló Linus Terhorst, del Royal United Services Institute, aunque añadió que los compromisos actuales deberían bastar para poner el banco en marcha.

Alemania participa en las conversaciones como observador, mientras que Canadá afirma que las negociaciones avanzan con Corea del Sur.

Carney, Macron, Trump y Starmer durante una sesión de trabajo en la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, 17 de junio de 2026

Carney, Macron, Trump y Starmer durante una sesión de trabajo en la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, 17 de junio de 2026
AP Photo/Thibault Camus

Una de las razones por las que algunos grandes países europeos no se han adherido es que Reino Unido respalda una iniciativa potencialmente rival.

Reino Unido encabeza una propuesta aparte, el Mecanismo Multilateral de Defensa (MDM), junto a Países Bajos, Finlandia y Polonia, esta última se sumó el lunes.

También con la vista puesta en un lanzamiento en 2027, el MDM está concebido menos como un banco y más como un vehículo de compras conjuntas, que permite a los miembros adquirir y almacenar equipamiento juntos y mantenerlo fuera de sus balances nacionales.

«El mecanismo de defensa multilateral nos permitirá realizar compras conjuntas y almacenar equipamiento fuera del balance, garantizando un mejor uso del dinero de los contribuyentes», afirmó la ministra de Economía británica, Rachel Reeves, en la Cámara de los Comunes el mes pasado durante un debate sobre el Plan de Inversión en Defensa.

En lugar de presentar ambos proyectos como rivales, Londres los describe como complementarios, y Reeves asegura que Reino Unido trabaja con Canadá en los dos, situando al DSRB como el prestamista para las empresas más pequeñas de la cadena de suministro.

La perspectiva de estructuras solapadas, junto al propio SAFE, instrumento de préstamos de defensa de la Unión Europea, pone de relieve hasta qué punto, y con qué grado de experimentación, los gobiernos occidentales se apresuran a movilizar capital privado para la defensa.

Canadá afirma que la puerta sigue abierta a nuevos miembros.

Que las mayores economías europeas acaben sumándose, respalden iniciativas rivales o continúen con los mecanismos existentes de la UE determinará en gran medida si el DSRB se convierte en un pilar importante de la financiación occidental de la defensa o en una institución de menor tamaño.

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