Madre cubana pide ayuda para sacar del país a su hija con parálisis cerebral: «Ya no podemos más»
Arianelis Ramírez pide ayuda para tramitar una visa humanitaria para su hija Sara, con parálisis cerebral, agravada por los apagones de más de 20 horas en Cuba.
Arianelis Ramírez, una madre cubana, publicó un video en Facebook en el que suplica orientación para tramitar una visa humanitaria y sacar del país a su hija Sara, una niña con parálisis cerebral infantil, lesiones cerebrales y espasticidad en los cuatro miembros.
«Ya no podemos más resistir en este país», afirma Arianelis en el reel, que acumula más de 14,000 visualizaciones y 1,338 reacciones.
La madre describe con detalle el impacto de los prolongados apagones sobre la salud de su hija: los alimentos se echan a perder, la niña no puede dormir por el calor, amanece cubierta de granos y llega agotada a sus sesiones de rehabilitación al día siguiente.
«Son muchas horas sin corriente, muchas horas. Estos niños necesitan de una atención especial, de cuidado, de higiene, de lavar diario sus pañales», señala Arianelis, quien pide que quien conozca los trámites necesarios le escriba en privado.
La situación de Sara ilustra el drama que viven las familias cubanas con hijos que dependen de electricidad para su cuidado básico, en medio de la peor crisis eléctrica de la historia reciente de Cuba, con un déficit de generación que roza los 2,000 MW en horarios pico frente a una demanda de 3,200 MW.
Los apagones superan las 20 horas diarias en provincias como Granma, Holguín y Matanzas, y el sistema eléctrico nacional ha colapsado en siete ocasiones en los últimos 18 meses, incluyendo un apagón general el 16 de marzo de 2026 que dejó a toda la isla sin electricidad durante 29 horas.
Arianelis no es la primera madre en denunciar esta situación. En junio pasado, Ileana Legón Pereira, de Ciego de Ávila, alertó que los cortes de más de 22 horas le impedían preparar la comida batida de la que depende su hijo Christopher, de ocho años, con parálisis cerebral, hidrocefalia y autismo severo.
La propia Arianelis había documentado su calvario semanas antes en otro video, cocinando en un fogón improvisado durante un apagón mientras describía cómo Sara lloraba empapada de sudor cuando se agotaba la carga de los ventiladores.
El impacto de la crisis en la salud infantil es devastador: la tasa de mortalidad infantil en Cuba se duplicó hasta 9.9 por cada 1,000 nacimientos, más de 11,000 cirugías de niños están aplazadas y 3,000 menores enfrentan retrasos en la vacunación.
En noviembre de 2025, la niña Nabila falleció por complicaciones de parálisis cerebral y falta de acceso al medicamento Clobazam, un caso que conmocionó a la comunidad cubana dentro y fuera de la isla.
Arianelis cierra su llamado con una petición que resume el agotamiento de miles de familias: «Lo único que pido es una vida digna para Sara, una vida digna. Que ella pueda mejorar su calidad de vida».
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