Más de una década, para ser exactos 16 años, tuvieron que pasar para que la novena de Industriales volviera a coronarse campeona de un certamen doméstico del béisbol cubano.
Los Azules derrotaron a los Leñadores de Las Tunas con pizarra de ocho carreras por dos, en el quinto juego de la gran final, para adjudicarse el título de la cuarta edición de la Liga Élite del béisbol cubano, tras vencer cuatro juegos por uno.
Al estilo del guion más idílico, las huestes capitalinas designaron como abridor para el crucial encuentro al mejor pitcher del campeonato, el diestro Fher Cejas. El joven derecho no defraudó y caminó cinco entradas, en las que apenas permitió una anotación con tres indiscutibles para llevarse el triunfo.

El león vuelve a ser rey de la selva
Pese a su juventud y a la complejidad que supone para cualquier serpentinero enfrentar una batería tan compacta como la de los subcampeones de la Serie Nacional 64, Cejas supo hacer el trabajo y sortear las entradas con el menor daño posible.
El matancero Andrys Pérez, uno de los artífices del triunfo de los dirigidos por Guillermo Carmona, se vistió de slugger en el cuarto inning y largó un enorme cuadrangular por todo el jardín central del estadio Julio Antonio Mella, que sirvió para remolcar dos anotaciones por un hombre que se encontraba en circulación.
Acto seguido del enorme vuelacercas del natural del poblado de Guanábana, en la provincia de Matanzas, Yasiel Santoya puso a viajar la bola en condiciones para ampliar la ventaja favorable de los Leones.
Carlos Nieto y el matancero devenido industrialista Roberto Álvarez, conectaron biangulares para inclinar el marcador del partido a favor de los Azules, seis carreras por una.
El diestro Andy Vargas y el refuerzo avileño Yunier Batista, se repartieron dos entradas cada uno, del sexto año noveno episodio para apuntalar el triunfo del elenco de las letras góticas.
Las claves del campeonato para Industriales radicaron en el rendimiento del pitcheo que, a pesar de perder sus principales referentes como Raymond Figueredo, Remberto Barreto, Pavel Hernández, Frank Herrera y Rafael Orlando Perdomo, supo comportarse a la altura de un torneo de mayor envergadura.
También toca ponderar el papel de los refuerzos, cada uno aportó su granito de arena para la consecución del título.
A lo largo de la temporada, Carmona y su cuerpo de dirección supieron ir moviendo las piezas para que todos los parámetros de juego funcionarán a la perfección y eso se vio sobre el terreno de juego, con una defensa casi inmaculada, un bateo que pese a no desbordarse, supo conectar a la hora buena y traer las carreras.
Los Leones cierran un campeonato en el que fueron punteros muchísimo tiempo del tramo clasificatorio y que en esta ocasión si se pudo concretar el trabajo y poner a su afinación nuevamente a soñar en azul.



