Santo Domingo.- Hace 23 años, casi por esta misma fecha, un grito de alegría, se quedó fija en la memoria de muchos gracias a una foto histórica del colega Armando Hernández. Se celebraban por entonces los XIV Juegos Panamericanos y en el Pabellón de Judo una mujer recién salida de su embarazo, quizás la más grande de todas las judocas cubanas, Driulis González, ganaba por tercera ocasión esos certámenes.

El valor de aquella actuación llevaba consigo varias interioridades. Regresaba de haber sido madre en una división superior (63 kg), no tenía toda la preparación física todavía; en su nueva categoría competían dos medallistas mundiales: la argentina Daniela Krukower y la brasileña Vania Ishii; y como si fuera poco, había un calor de más de 30 grados dentro del tatami.
Driulis salió como lo que era, una campeona olímpica y mundial, con su judo preciso y fuerte. Y fue liquidando a todas sus rivales, incluso a la argentina en semifinales y a la brasileña en la final. Precisamente en la discusión del título, justo a los 3:18 minutos, marcó ippón con una técnica de barrido, que sorprendió a quienes gritábamos desde las gradas.
Y de las primeras cosas que hizo este reportero al regresar al Centro Juan Pablo Duarte fue volver al mismo lugar, al Pabellón de Judo, y sentarse en el mismo lugar donde vio ese combate, con la foto histórica en su recuerdo, el grito de Driulis: ¡Sííí, Cubaaa!, y aquella sonrisa de felicidad compartida. No había nadie sobre el tatami ahora, pero desde este sábado 25 de julio volverán las selecciones cubanas de judo allí.
El reto hoy no es el mismo de hace 23 años. En aquel entonces teníamos un temible equipo femenino (6 de 7 oros terminaron en sus pechos) y un conjunto varonil de respeto (alcanzaron par de doradas). Pero lo más importante es que vuelvan a salir las jóvenes figuras con la misma convicción de Driulis. Que el tatami amarillo las vea gritar sus palabrotas de victoria y esas manos hacia arriba en señal de triunfo nos contagien a todos.
Juro que esta crónica me nació sentado en el mismo asiento de las gradas de aquel 2003. Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe que comienzan este 25 de julio para el judo me tendrán nuevamente allí. Emociones más, emociones menos, el periodismo permitió una coincidencia que no busqué. Solo hace falta que la imagen de Driulis y su ejemplo haga crecer a esa joven selección femenina. Con ellas contaré nuevas historias. Estoy seguro.
Acerca del autor
Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.

