«Un vaso de agua o un cafecito»: UNE pide «gesto agradecido» hacia los linieros en medio de apagones y protestas

La Unión Eléctrica (UNE) publicó este lunes en su página oficial de Facebook un llamado a la población cubana para que muestre gratitud hacia los linieros ofreciéndoles «un vaso de agua o un cafecito» cuando los vean trabajar en sus barrios.
El mensaje institucional aparece en medio de la peor crisis energética de la historia del país y apenas días después de que dos de esos mismos trabajadores fueran atrapados vendiendo electricidad ilegalmente en La Habana.
En su publicación, la entidad estatal describió el trabajo de los linieros como uno que «pesa más por el contexto que por la tarea en sí» y atribuyó las dificultades del sector a «un cerco energético que desgasta», eufemismo con el que el régimen se refiere al embargo estadounidense.
El texto aseguró que los trabajadores «no lo hacen esperando aplausos o un reconocimiento, sino que se conforman con el gesto agradecido de sus comunidades».
La publicación llega en un momento de máxima tensión social: el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ha colapsado cinco veces en 2026, con un déficit que superó los 2,341 MW el 10 de julio, cuando solo había 935 MW disponibles frente a una demanda de 3,100 MW.
Matanzas registró apagones de hasta 87 horas consecutivas en julio; Granma, de 72 horas; y La Habana promedió entre 15 y 35 horas diarias sin electricidad, según datos del dossier de seguimiento a la crisis de apagones en Cuba.
El contexto inmediato del llamado a la gratitud resulta especialmente revelador: el 16 de julio, vecinos de Calabazar, en el municipio Boyeros de La Habana, atraparon en flagrante delito a dos linieros de la UNE que vendían electricidad ilegalmente a negocios privados mientras el barrio residencial llevaba meses con apenas una hora de luz diaria.
Los trabajadores fueron interceptados en estado de intoxicación, con fajos de dinero y cajas de cerveza dentro del vehículo oficial de la empresa.
Una vecina identificada como Isol G publicó la denuncia en Facebook con la frase que se volvió viral: «Se la ponen a quien paga».
Al día siguiente, la propia UNE tuvo que emitir un comunicado reconociendo el incidente, condenando que el proceder «no se corresponde con la conducta, la ética y los valores» de sus trabajadores, y anunciando medidas legales.
No es un caso aislado: en 2024, tres linieros en el Mariel desviaron más de 21 millones de pesos usando vehículos oficiales; en junio de 2025, siete empleados y 14 clientes fueron condenados por fraude y cohecho en la Empresa Eléctrica de La Habana; y en junio de 2026 se detectaron conexiones ilegales a circuitos priorizados en Guantánamo, mientras que en el barrio Mantilla se ofreció restablecer el servicio a cambio de 200 dólares.
Paralelamente, los propios linieros trabajan en condiciones que han costado vidas: desde 2022 han muerto al menos seis trabajadores por electrocución o caídas. El más reciente fue Osmani Rosales Núñez, fallecido el 14 de junio de 2026 en Cárdenas, Matanzas, y en septiembre de 2025 murió Cleivi Pujada Castro en Artemisa en una línea sin protección.
La crisis energética ha desatado un ciclo de protestas sin precedentes: en junio de 2026 se registraron 107 protestas callejeras en Cuba, récord histórico, y este domingo vecinos de Lawton, en La Habana, protagonizaron una nueva concentración exigiendo electricidad.
El llamado de la UNE a ofrecer café y agua a los linieros, publicado en ese contexto de escándalos de corrupción, muertes laborales y protestas masivas, fue recibido por muchos cubanos como una provocación y un intento de desviar la atención de la gestión fallida del sistema eléctrico nacional.
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