Un ingeniero en la tierra del Libertador…
Girón Portada

Un ingeniero en la tierra del Libertador…

Desde hace más de tres décadas, Luiso, como lo nombran cariñosamente desanda los pasillos de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas (Empai). Poco antes de graduarse como ingeniero civil ya incursionaba en la prestigiosa empresa con su tesis de grado, un proyecto técnico ejecutivo.

Aunque una vez graduado, el servicio social lo llevaría hasta las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuando tuvo la oportunidad regresó, porque como él mismo confiesa su vocación era la actividad de proyectos.

Y no se equivocaba, porque al ingeniero Jorge Luis Hernández Rodríguez, casi desde sus inicios le fueron asignadas tareas profesionales complejas, entre ellas ser integrante del grupo rector que definía el plan director de la vialidad en Matanzas para el desarrollo del polo turístico de Varadero.

De su dedicación y de la de un equipo de trabajo experimentado, al que no se cansa de mencionar como uno de los pilares fundamentales de su carrera, salieron obras imprescindibles para la urbe yumurina como la carretera que enlaza La Habana- Matanzas-Varadero; también fue el proyectista general del viaducto matancero y del acceso al Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, laboró en el proyecto del campo de golf Las Américas, en la instalación que ocupa la Contraloría General de la República, así como en trabajos de vialidad del sector Punta Hicacos, entre otros.

Paralelo a ello tuvo la oportunidad de formarse como Máster Internacional en Puertos y Costas en la Universidad de Madrid. “A partir de 1999 me designan director de Proyecto donde atendía la actividad de viales, infraestructura y viviendas. En esa etapa me incorporé al programa de la batalla de ideas, estuve en Bauta, en Caimito, en La Habana y recibimos dos reconocimientos de manos del Comandante en Jefe Fidel Castro, para mí un gran honor”.

Su vasta experiencia en la ciencia que es la Ingeniería Civil y el haber cumplido otras misiones en el exterior, en países como México y su colaboración con proyectos en Argelia, hizo que el pasado mes de junio fuera convocado nuevamente para prestar apoyo internacional, esta vez en la tierra del Libertador Simón Bolívar, a raíz de la destrucción ocasionada por el sismo que afectó ese país el 24 de junio.

Casi sin quitarse el polvo del camino, como nos describiera el Apóstol en sus magistrales crónicas, los cubanos pusieron en práctica desde el primer momento sus conocimientos.

El ingeniero Jorge Luis Hernández Rodríguez junto al resto de la brigada de profesionales cubanos que acudieron a Venezuela tras el pasado sismo.

“Los ingenieros llegamos a Venezuela 24 horas después de haber sido convocados, divididos en dos vuelos aéreos, junto a rescatistas y personal de la Salud, médicos legales y dos antropólogos. En el aeropuerto nos recibieron las máximas autoridades de la embajada cubana y funcionarios del gobierno venezolano.

El primer impacto fue la calurosa acogida y la expresión: «Los cubanos no llegaron, siempre han estado con nosotros». “Estas palabras nos impulsaron a dar el máximo en la misión encomendada y nos recordaron el profundo vínculo de hermandad que une a nuestros pueblos”.

La Misión de Solidaridad Ingenieros Cubanos en la Evaluación de Estructuras Colapsadas tras los Terremotos de Venezuela fue una respuesta inmediata ante la emergencia. Un grupo de seis especialistas ingenieros fueron seleccionados para evaluar las estructuras colapsadas. Una vez fueron recibidos les impartieron una capacitación intensiva en la metodología existente para evaluar daños y riesgos en edificaciones afectadas por sismos.

«Los ingenieros de la Isla nos caracterizamos por estar siempre listos y preparados para asumir cualquier misión, por extrema que sea. En esta ocasión, nos correspondió a nosotros enfrentar una tarea compleja que cumplimos salvando todos los obstáculos y riesgos personales que se presentaron, incluido el bloqueo impuesto que casi nos hacía imposible llegar, pero lo hicimos en tiempo récord”, añade.

Los especialistas desarrollaron su trabajo fundamentalmente en La Guaira, lugar con las principales afectaciones tras el sismo, abarcando casi la totalidad de las zonas afectadas que demandaron sus servicios.

«Los principales daños se concentraron en inmuebles y obras sociales en diferentes áreas del Estado. Nuestro trabajo consistió en evaluar estructuras colapsadas para clasificarlas según un sistema de colores.

«La población se encontraba en una situación muy tensa, concentrada en campamentos de refugiados, con mucho dolor por los familiares fallecidos y la pérdida de todo su patrimonio. Sin embargo, nos impactó ver a un pueblo que, a pesar de esta situación, se resistía a ser vencido por la naturaleza.”

Nada podrá borrar de su memoria las imágenes e historias de vida, las impresiones tan impactantes, sin embargo, lo más gratificante fue la satisfacción del deber cumplido. “Esta misión nos permitió poner en práctica nuestros conocimientos y, al mismo tiempo, fortalecer los lazos de hermandad entre Cuba y Venezuela, porque llegamos hasta allí con la misma voluntad que han ido nuestros médicos, y demás colaboradores.

«Nos tocó una situación extrema, un momento difícil que pudimos enfrentar con el apoyo del pueblo venezolano. Los rescatistas, médicos legales y trabajadores de la Salud del Contingente Henry Reeve.”

Durante los días que duró la misión se convirtieron en una gran familia, de esas que además de compartir el orgullo por ser hijos de la misma madre Patria, que es Cuba, comparten el dolor, la resistencia y la solidaridad. Por su labor decisiva en horas tortuosas para los bolivarianos recibieron la Orden Héroes de la República Bolivariana de Venezuela en segundo grado, “distinción que recibimos en nombre de nuestro pueblo y de todos los que quedaron en Cuba listos para cumplir también la tarea.”

La orden se suma a una lista de condecoraciones y distinciones que ha merecido Luiso por su destacado servicio a la Empresa que dirige desde hace algunas décadas, entre ellas la 8 de octubre, la de Vanguardia Nacional y la Lázaro Peña.

«Este reconocimiento enaltece las banderas de la solidaridad en un momento tan crucial como el Centenario del Comandante Fidel Castro Ruz, cuyo legado de internacionalismo y ayuda humanitaria sigue vigente en cada misión que emprendemos los cubano.”

Así lo asume Hernández Rodríguez en su quehacer cotidiano dirigiendo a ingenieros y arquitectos. No en balde, se sobrepone a los obstáculos y limitaciones ocasionadas por el bloqueo económico, para hacer de la Empai una empresa con utilidades y merecedora de la Distinción de Vanguardia Nacional durante más de tres décadas.

«La Empai sigue en pie, ya tiene independencia energética, y aunque trabajamos con suministros importados en su mayoría, nos hemos reinventado y repuesto a las dificultades.

«Dirijo un colectivo maravilloso, mi segundo pilar, sin el cual ninguno de los méritos tanto personales como del centro serían posible, a ellos también los considero mi familia y les debo cada logro”, agrega con la convicción de saber que sus pasos por la tierra de Bolívar también llevan el sello de los profesionales que hoy ayudan a levantar los cimientos de nuestra sociedad.

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