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«Es absolutamente imposible no estimar el mérito de un delegado. Yo digo que un delegado es un héroe, porque tiene que trabajar ocho horas, y después tiene que atender a los electores, tiene que hacer gestiones, tiene que asistir a la Asamblea, tiene que hacer informes (…) No es posible subestimar el esfuerzo, el espíritu de sacrificio de los delegados.
«A mí no me quedan dudas de que es el individuo más servicial, más trabajador, más entusiasta, ese es el que han elegido, no tengo dudas. Han escogido a los mejores».
Así afirmaba el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sobre la figura del delegado del Poder Popular, en fecha tan temprana como el 30 de junio de 1978, en su intervención durante el Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
De acuerdo con el Artículo 193 de la Constitución de la República, los delegados cumplen el mandato que les han conferido sus electores, en interés de toda la comunidad, para lo cual deberán compartir estas funciones, con sus responsabilidades y tareas habituales.
Sin embargo, más allá de sus deberes y derechos, reconocidos por ley o por la propia Constitución de la República, es el delegado un representante popular, electo democráticamente por su pueblo, que debe demostrar cada día, con su actitud, su ética y su responsabilidad, que es digno merecedor de la confianza que en él ha sido depositada.
LEGÍTIMO REPRESENTANTE POPULAR
La Ley no. 132 «De Organización y Funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular y de los Consejos Populares» ratifica que, en la circunscripción electoral, la autoridad radica en el conjunto de sus electores; quienes participan en las principales decisiones del municipio por intermedio de su delegado. Tienen, por lo tanto, la facultad de revocarlo en cualquier momento cuando no responda a sus intereses para lo cual la legislación determina la forma, las causas y los procedimientos de la revocación.
Para desarrollar su labor, los delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular reciben de los órganos, organismos y demás entidades estatales, el apoyo necesario para el cumplimiento de sus deberes.
Por otro lado, resulta oportuno significar que la condición de delegado no entraña privilegios personales ni beneficios económicos, y no es un cargo que se desarrolle de forma profesional. En la estructura de la Asamblea Municipal, solo tienen ese carácter los cargos de Presidente y Vicepresidente de ese órgano, de Presidente de Consejo Popular y de aquellas comisiones permanentes que la Asamblea apruebe.
Sin duda alguna, la labor del delegado se basa en la cercanía con el pueblo, para lo cual existen las más diversas vías. Por ejemplo, los delegados realizan semanalmente despachos con los electores de su circunscripción, entre una y otra reunión de rendición de cuenta. Además, coordinan encuentros con los directivos de las organizaciones políticas, de masas y sociales de su circunscripción y con otros ciudadanos de la demarcación, para tratar asuntos de la comunidad que requieran de la participación popular. Promueven y apoyan el desarrollo del trabajo comunitario integrado como método impulsado desde la circunscripción, para cohesionar a la comunidad, en la formación de valores patrióticos y éticos, y buscar soluciones propias a situaciones existentes, sin suplantar el papel de las organizaciones que allí actúan.
LA VISIÓN FIDELISTA
El líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en referencia a las funciones y características de los delegados, insistía en que estos «son la base de nuestro Poder Popular (…) una autoridad, no una instancia administrativa (…) el gran controlador, el fiscalizador y con poder, con autoridad».
«¿Quién los elige? El pueblo. No son funcionarios administrativos porque son funcionarios electos, los ha elegido el pueblo allí de la manera más libre que en el mundo se elige a alguien, postulando al que quiera y votando por el que quiera. Ese es el delegado de circunscripción».
«El trabajo del delegado es político, no es solo estatal; el Estado es político, y el trabajo de ese hombre allí, de ese delegado de circunscripción, es muy político».
En esencia, la labor del delegado es reconocida en cada comunidad por la ciudadanía. Durante estas cinco décadas de creado el sistema del Poder Popular, han estado en la primera línea en cada tarea y ante cada desafío, siempre junto al pueblo.
MAYOR VÍNCULO CON SUS ELECTORES
Desde el mes de febrero de 2026, el Consejo de Estado adoptó el Acuerdo no. 556-x para la liberación de las funciones laborales de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, cuya responsabilidad lo permita, a los efectos de garantizar un mayor vínculo de estos con sus electores.
De igual manera, aquellos que no fueron liberados, han mantenido una relación permanente con sus electores, en especial los días no laborables, promoviendo la participación de la comunidad en la solución de los problemas.
En esta etapa, los delegados han asumido la misión de actualizar a sus electores de las informaciones que reciben acerca de las acciones y medidas relacionadas con la actual situación del país. También evalúan criterios y propuestas encaminados a la solución de aquellos planteamientos y dificultades cuya solución sea posible con la participación popular.
En tanto, los consejos populares, en su demarcación, mantienen las acciones de control popular a las entidades de incidencia local que les corresponden, y realizan análisis sistemáticos sobre la atención a los planteamientos de los electores y la labor que, en función de estos objetivos, realiza cada uno de los delegados.
MI BARRIO POR LA PATRIA
Una de las iniciativas de mayor impacto comunitario a lo largo de este año ha sido el desarrollo del movimiento popular-participativo Mi Barrio Por La Patria, como aspecto distintivo de la participación ciudadana.
Aprobado por el acuerdo no. 570-x del Consejo de Estado, en marzo de 2026 y, a seis meses de implementado en todo el país, continúa avanzando en barrios y comunidades cubanas con vistas a promover un conjunto de acciones en el ámbito local en función de las prioridades de la ciudadanía y de la nación.
Tomando en cuenta la actual situación del país, caracterizada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, –a lo que se suma el cerco energético– Mi Barrio Por La Patria deviene legítima respuesta popular en función de materializar, en el entorno comunitario, la implementación de las transformaciones económicas y sociales, además de acompañar la materialización del Programa Económico y Social del Gobierno 2026, con unidad, creatividad y entusiasmo desde la patria chica; con la participación de las organizaciones políticas, de masas y sociales, de los diferentes actores del sistema del Poder Popular, de las administraciones locales y la población.
En este contexto sirven también como genuina motivación para su implementación por todo nuestro pueblo el Centenario del Natalicio del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, y el Aniversario 50 de la creación del sistema del Poder Popular en Cuba, que conmemoramos en el presente año; así como la intervención de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la Audiencia Pública Parlamentaria «50 Años del Poder Popular en Cuba», celebrada el 24 de febrero de 2026 en el Capitolio Nacional, la cual resulta por su trascendencia un programa de acción para la labor del Poder Popular en este momento de nuestra historia.
«Hace medio siglo echamos a andar una idea profunda, la cual consiste en que el poder, para ser legítimo, debe nacer del barrio, del consejo popular, de la cuadra y la comunidad», expresó Díaz-Canel en esa oportunidad.
A fin de concretar estos propósitos, el movimiento popular-participativo se integra en tres frentes principales de trabajo: Barrio Seguro, Barrio Participativo y Barrio Productivo. El primero de estos frentes persigue promover la participación de la población en las tareas de preparación para la defensa de la Patria, la seguridad y protección del entorno comunitario; mientras que Barrio Participativo busca fomentar la participación popular con el objetivo de lograr que los ciudadanos se involucren en las acciones que promuevan la transformación de la comunidad.
Por último, el frente del Barrio Productivo se plantea desarrollar localmente las producciones y los servicios, en función de satisfacer las necesidades de la comunidad. En cada uno de esos frentes está, como líder indiscutible: el delegado, para explicar, acompañar y guiar al pueblo en la base; muchas veces apoyando en la solución de planteamientos y tareas que no dependen de su propia gestión.
A lo largo de estos meses, múltiples han sido las experiencias desarrolladas en toda Cuba, con participación ciudadana, de los delegados, organizaciones, administraciones y demás actores comunitarios, en función de embellecer comunidades, contribuir a las metas de la nación y a la solución de planteamientos en el barrio con el aporte de todos los actores de la demarcación y de los propios vecinos, para seguir construyendo, entre todos, el socialismo desde el barrio.

