Trump firma sanciones contra Rusia y tres semanas después anuncia importación masiva de combustible ruso

Apenas 21 días después de promulgar una ley diseñada para asfixiar económicamente a Rusia, Donald Trump anunció el viernes un acuerdo con Vladimir Putin para importar millones de toneladas de diésel ruso al mercado estadounidense, una decisión que congresistas de ambos partidos calificaron de contradictoria con el espíritu de la propia legislación que él mismo firmó, según CNBC.
El anuncio llegó a través de Truth Social, donde Trump describió el acuerdo como un éxito rotundo: más de 300,000 toneladas de diésel de forma inmediata, 500,000 toneladas adicionales en noviembre, un millón de toneladas «inmediatamente después» y potencialmente tres millones de toneladas más, condicionadas al estado de las refinerías rusas.
El total supera los 4,8 millones de toneladas. Para hacerlo posible, el Departamento del Tesoro emitió ese mismo día la Licencia General 135 de la OFAC, que autoriza la venta, entrega y importación de diésel ruso a territorio estadounidense hasta el 7 de abril de 2027.
La contradicción es difícil de ignorar: el 18 de septiembre, Trump había firmado la Ley de Sanciones contra Rusia e Irán Lindsey O. Graham (H.R. 5334), aprobada con amplio respaldo bipartidista —86-11 en el Senado y 262-159 en la Cámara— y cuyo propósito declarado era cortar los ingresos que financian la guerra de Rusia en Ucrania.
La ley, bautizada en honor al senador republicano Lindsey Graham —fallecido el 11 de julio a los 71 años y principal impulsor de la iniciativa— autoriza aranceles de hasta el 500% sobre importaciones rusas y de hasta el 100% contra los cinco países que más petróleo o gas ruso adquieran.
También contempla sanciones contra bancos, oligarcas y la llamada «flota fantasma» utilizada para evadir restricciones energéticas.
El representante republicano Don Bacon (Nebraska), general de brigada retirado de la Fuerza Aérea, fue uno de los primeros en señalar la contradicción desde dentro del propio partido. «Necesitamos precios más bajos del diésel para los agricultores, ganaderos y consumidores estadounidenses, pero comprar combustible ruso es la respuesta equivocada», escribió Bacon en X.
El congresista fue más lejos al explicar la lógica geopolítica detrás del acuerdo: «Ucrania ha estado atacando refinerías rusas porque financian la invasión ilegal de Putin. Putin busca que Estados Unidos presione a Ucrania para que deje de atacar esas refinerías».
Su conclusión fue directa: «El Congreso aprobó abrumadoramente la Ley de Sanciones Lindsey O. Graham y el presidente Trump la firmó. Ahora es el momento de usar esas sanciones para exprimir la maquinaria de guerra de Putin, no recompensar a un dictador poniéndole más dinero en sus manos mientras sigue atacando y matando a civiles ucranianos».
Desde el lado demócrata, el senador Richard Blumenthal, copatrocinador de la ley Graham, declaró que el acuerdo es «directamente contrario a la intención del Congreso» y convierte a Estados Unidos en cómplice de la guerra de Putin. Los senadores Chuck Schumer, Jeanne Shaheen y Elizabeth Warren lo calificaron de «traición» a Ucrania, a los aliados europeos y a la seguridad nacional.
El contexto energético que Trump invoca como justificación es real: el precio del diésel en Estados Unidos superó los seis dólares por galón por primera vez el 10 de septiembre, alcanzando 6,28 dólares según la Asociación Americana del Automóvil (AAA). Ucrania afirmó haber dejado fuera de servicio el 51% de la capacidad rusa de refinación, mientras que la Agencia Internacional de la Energía estimó una caída del 30% en la producción rusa de diésel.
La decisión se produce, además, en plena campaña de elecciones de mitad de mandato, lo que varios analistas señalan como motivación política adicional para bajar los precios del combustible antes de noviembre.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski también cuestionó el acuerdo, advirtiendo que facilitar las exportaciones energéticas rusas proporciona ingresos a Moscú mientras la guerra continúa.
Apenas un mes antes, Trump le había pedido a Zelenski que cesara los ataques contra refinerías rusas, argumentando que encarecían el combustible mundial.
Vídeos relacionados:
Archivado en:








