
Foto: Archivo
Este 26 de septiembre se conmemora el sexagésimo sexto aniversario del discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la XV Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), pronunciado el 26 de septiembre de 1960.
Dentro de los elementos que le confieren importancia excepcional a lo allí expresado, se encuentran los referidos a un importante elemento del contexto en que se realizó aquella visita: la operación subversiva que desde meses antes desarrollaba contra Cuba el Gobierno de Estados Unidos.
Es objetivo de estas líneas ampliar acerca de aquel temprano desenmascaramiento de las operaciones encubiertas del Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución, a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Con claridad extrema, el Comandante en Jefe pudo expresar que el Gobierno de Cuba, y el pueblo de Cuba, estaban «muy fundadamente preocupados del sesgo agresivo que toma la política del Gobierno de Estados Unidos con relación a Cuba».
Solo muchos años después, fue que pudo conocerse que aquel «sesgo subversivo» era el resultado de la operación de la CIA contra la Revolución, aprobada por el presidente Dwight D. Eisenhower seis meses antes, el 17 de marzo de 1960, al dar luz verde al plan de la Agencia titulado «Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro».
El cumplimiento de aquel plan por parte de la CIA fue el que trajo consigo la creación de una red interna de inteligencia y acción –redes de espías, organizaciones contrarrevolucionarias en las ciudades, bandas de alzados en las montañas-; la propaganda subversiva, fundamentalmente a través de las ondas radiales transmitidas desde el Golfo de Honduras a través de Radio Swam; la creación de un “frente político” fuera del país, con el objetivo de hacer creer que aquellas acciones tenían un origen nacional; así como el entrenamiento en el exterior de una fuerza militar, la que se previó originalmente se utilizase para la dirección de las bandas de alzados, la que, al demostrarse su inviabilidad, se convirtió en la Brigada de Asalto 2506 que invadió Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961. Algunos ejemplos de aquellas direcciones de trabajo fueron en aquel discurso denunciados.
Desde el inicio de sus palabras aquel 26 de septiembre, Fidel pudo adjudicar, a aquella política agresiva, el deleznable tratamiento ofrecido a la delegación a la ONU por él presidida; un trato personal vejaminoso e incluso el desalojo del hotel en que se hospedaron. Solo la oportuna identificación del Hotel Theresa, «un hotel humilde de esta ciudad, un hotel de los negros de Harlem, que nos dio alojamiento», impidió su decisión de acampar, en casas de campaña, en el Parque Central de la ciudad.
Formó parte, de aquel maltrato, el estímulo a acciones propagandísticas y de enfrentamiento físico a los revolucionarios cubanos, por parte de representantes de la naciente emigración contrarrevolucionaria a aquel país.
Fidel fue claro y tajante en su acusación. Allí expresó: «… el Gobierno de Estados Unidos se considera con el derecho de promover la subversión en nuestro país; el Gobierno de Estados Unidos está promoviendo la organización de movimientos subversivos contra el Gobierno Revolucionario de Cuba y nosotros lo denunciamos aquí en esta Asamblea General».
En lo referido a la propaganda radial contrarrevolucionaria expresó: «… queremos denunciar concretamente que, por ejemplo, en una isla del Caribe, territorio que pertenece a Honduras y que se conoce con el nombre de la Isla Cisne, el Gobierno de Estados Unidos … violando los convenios internacionales de radio, ha establecido una potente emisora de radio», y se preguntó «¿Se considera el Gobierno de Estados Unidos con derecho a promover la subversión en nuestro país, violando todos los convenios internacionales, violando el espacio radial aéreo?»
Otra medida encubierta, relacionada con la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, que intentó llevarse a vías de hecho durante la invasión por Bahía de Cochinos, fue desenmascarada por Fidel en los momentos en que se gestaba: «¡El Gobierno Revolucionario de Cuba ha venido reiteradamente expresando su preocupación de que el Gobierno imperialista de Estados Unidos tome como pretexto esa base, enclavada en nuestro territorio nacional, para promover una autoagresión que justifique un ataque a nuestra nación! … Ya se empieza a preparar la campaña, ya se empieza a crear la histeria, ya se empieza a divulgar el peligro imaginario de una acción nuestra contra la base».
Fidel fustigó al entonces candidato a la presidencia, John F. Kennedy, por sus expresiones de respaldo a «las fuerzas que luchan por la libertad en el exilio» –que identificó con quienes tripulaban las avionetas que violaban el espacio aéreo cubano y arrojaban bombas sobre centrales azucareros y sustancias abrasivas sobre plantaciones cañeras, provocando pérdidas millonarias-; así como también por su llamado a sostener y apoyar el bandidismo contrarrevolucionario en las montañas cubanas.
Particularmente crítico fue el Comandante en Jefe hacia la guerra económica, sobre la que expresó que estaba condenada por el Derecho Internacional. Refiriéndose al más importante de aquel tipo de acción, aplicada pocos meses antes, expresó: «el Gobierno de Estados Unidos viola ese derecho, esgrime el arma económica, nos arrebata de nuestra cuota azucarera casi un millón de toneladas». Fidel oteó la finalidad última de aquellas acciones:«A Cuba, había que arruinarla».
Sobre todos estos aspectos, enfatizó ante aquella Asamblea General de la ONU: «Nosotros tenemos que explicar muy claramente todos estos problemas, porque en ello va la seguridad y la suerte de nuestro país … pedimos que quede constancia bien clara de estas palabras, sobre todo, si se tiene en cuenta que no tiene traza de mejorarse la opinión o la interpretación errónea que acerca de los problemas de Cuba tienen los políticos de este país». Le asistía toda la razón.
Los sesenta y seis años transcurridos desde entonces han mostrado la certeza de aquellas afirmaciones. La propaganda subversiva de «Radio Swam» ha evolucionado hasta la actual guerra cognitiva; la red interna de inteligencia y acción estimula ahora a aquellos que intenten promover levantamientos internos que conciten la intervención militar de Estados Unidos; el «frente político» creado en 1960 fue embrión de la mafia terrorista de Miami, fuente en la actualidad de planes y acciones encaminadas a la desestabilización interna, que increíblemente tiene entre sus más destacados integrantes, incluso, al actual Secretario de Estado de aquel país Marco Rubio. La guerra económica contra Cuba, cuyos objetivos se precisaron por el subsecretario de Estado Lester Mallory el 6 de abril de 1960, ha ido adquiriendo, lamentablemente, de forma severa en la actual administración, sus más genocidas pretensiones.
De ahí la vigencia de la siguiente afirmación, guía para todos los tiempos: «Nuestro pueblo que ha aprendido en esta escuela de los últimos acontecimientos internacionales, sabe que a última hora, cuando su derecho ha sido negado, cuando sobre él se enciman las fuerzas agresivas, le queda el recurso supremo y el recurso heroico de resistir».

