Se va otra patana turca: la Erol Bey abandona La Habana y deja a Cuba con una sola central flotante en plena crisis de apagones

La central eléctrica flotante Erol Bey, operada por la empresa turca Karpowership, abandonó definitivamente el puerto de La Habana este lunes cerca de las 14:30 hora local, según confirmó la agencia EFE. Con su partida, Cuba pierde 63 megavatios de capacidad instalada en el peor momento posible: el país acumula ocho colapsos totales del sistema eléctrico en lo que va de 2026 y sufre apagones que superan las 20 horas diarias en La Habana.
Las autoridades cubanas no habían confirmado oficialmente la salida de la embarcación al cierre de esta información, repitiendo el patrón de silencio que ha caracterizado cada retirada anterior de las patanas turcas.
Con la marcha de la Erol Bey, la Belgin Sultán queda como la única central flotante turca que permanece en la capital. En abril, el Ministerio de Energía y Minas había confirmado que ambas unidades sumaban conjuntamente 124 MW de capacidad instalada. Ahora esa cifra se reduce a menos de la mitad.
El momento no podría ser más crítico. Este mismo lunes, la Unión Eléctrica pronosticó una afectación de 1,922 MW durante el horario pico nocturno, con apenas 958 MW disponibles frente a una demanda de 2,850 MW. En algunas provincias, los cortes se han extendido hasta tres días consecutivos sin interrupción.
La historia de las patanas turcas en Cuba es un relato de promesas incumplidas y retiradas progresivas. Karpowership comenzó a operar en la isla en 2019 con un contrato inicial de tres unidades. La flota llegó a su máximo con ocho embarcaciones que aportaban más de 400 MW al Sistema Eléctrico Nacional, operando en las bahías del Mariel y La Habana. Desde entonces, la reducción fue constante.
En agosto de 2025, la Suheyla Sultan —de 240 MW— abandonó el puerto de La Habana oficialmente por «razones comerciales», aunque fuentes cercanas al proceso lo atribuyeron a impagos del gobierno cubano. Semanas después, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente que Cuba solo pudo pagar por dos patanas —la Belgin Sultán y la Erol Bey— y que «más del 95% del problema del sistema eléctrico obedece a la falta de recursos financieros».
Las dos patanas que quedaban apenas lograron generar electricidad durante unas dos semanas, tras la llegada a finales de mayo del petrolero ruso Anatoli Kolodkin con 740,000 barriles de crudo. Sin combustible sostenido, su aporte al sistema fue marginal y temporal.
La salida de la Erol Bey se produce sin que el régimen haya explicado las razones, aunque la pregunta sobre posibles impagos a Karpowership sobrevuela la situación: la empresa ya se retiró en otras ocasiones por deudas del gobierno cubano. En diciembre de 2024, el propio De la O Levy había advertido ante la Asamblea Nacional que las patanas podrían marcharse si Cuba no podía afrontar los pagos.
El deterioro del sistema eléctrico no se limita a las plantas flotantes. Las centrales termoeléctricas terrestres, responsables de cerca del 40% de la generación nacional, fueron construidas en su mayoría durante las décadas de 1960 y 1970. Este lunes permanecían averiadas varias unidades en Santa Cruz, Felton y Renté, con limitaciones térmicas que alcanzaban 607 MW.
En octubre, la Empresa Eléctrica de Cienfuegos reconoció circuitos con entre 70 y 89 horas continuas sin electricidad, mientras que la peor afectación del mes llegó a superar los 2,039 MW de déficit el 30 de octubre.
Cuba pasa así de ocho patanas turcas a una sola en menos de siete años, sin que el régimen haya ofrecido ninguna explicación oficial sobre la salida de la Erol Bey ni sobre cómo pretende compensar la pérdida de esos 63 MW adicionales en medio de una crisis que el propio gobierno ha calificado de «extremadamente tensa».
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