En el alba del 26 de julio, un puñado de intrépidos jóvenes se lanza al asalto del cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Con dignidad cubana se baten contra guardias y oficiales de Batista. Entre ellos, hay varios pinareños, particularmente de Artemisa, nicho donde Juan Almeida organizaba un grupo de participantes. Afortunadamente, en aquella época Artemisa y Guanajay eran parte de la provincia de Pinar del Río.
Unos pocos mueren en combate, la mayoría los remata el ejército en los días siguientes, algunos van a juicio. A Abel Santamaría le arrancan los ojos. Prisionero, Fidel asume su alegato. Los jueces lo escuchan atónitos. Habla desde los más humildes, pobres y humillados, según Galeano, para »los meados por el Diablo«. Reafirma la decisión: «Primero se hundirá esta isla en el mar antes de que consintamos en ser esclavos de nadie.»
Fidel acusa la dictadura de Batista y expone el programa de la Revolución: es inconcebible, expresa, que la gente se acueste con hambre, que mueran sin medicamentos, que hayan analfabetos, que las familias de los campesinos vivan en peores condiciones que los indios que encontró Colón cuando descubrió la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto.
El líder de la Revolución recuerda que el noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos, las mejores tierras cultivables están en manos extrajeras, y Cuba sigue siendo una factoría productora de materia prima: se exporta azúcar para importar caramelos, se exporta cuero para importar zapatos, se exporta hierro para importar arados.
En su defensa, inmortalizó la frase que retaba al jurado y sostendría la Revolución Cubana: »Condenadme. No importa, la historia me absolverá«. En menos de veinticuatro horas de su liberación, el líder entregaría a la prensa cubana de la época el «Manifiesto» del Pueblo de Cuba, y le llamaría a esta nueva etapa de lucha: Movimiento 26 de Julio.
En julio de 1954, viajaría exiliado a México para encontrarse con Raúl, el joven doctor Ernesto Guevara y otros rebeldes que conformarían el grupo de guerrilleros que en prendería viaje hacia Cuba en diciembre de 1956 a bordo del yate Granma.
A partir del triunfo de la Revolución, se conmemoraría la gesta del Moncada todos los 26 de Julio en diversos escenarios del país. La primera vez que se celebró el acto nacional en Pinar del Río fue en 1976, en una plaza provisional, preparada entre piedras, cementos, arenas y tierras movidas en el reparto Hermanos Cruz, cuando se construía el vial Colón y el puente del río Guama, entre otros retos.
Por el doctor Rodolfo Acosta Padrón

