
Foto: Eduardo Rodríguez Dávila, página de Facebook
— En el Día del Trabajador del Transporte, el ministro del sector, Eduardo Rodríguez Dávila, dedicó un encendido reconocimiento a los más de 98 000 hombres y mujeres que, con sus manos en el volante o en los talleres, mantienen la movilidad del país. En un contexto de asfixia económica sin precedentes, donde el déficit de combustible y la escasez de piezas de repuesto —consecuencias directas del recrudecimiento del bloqueo estadounidense— golpean cada jornada, el titular del Mitrans exaltó la resistencia y la sensibilidad de quienes no han abandonado el servicio público.
«Un día como hoy, nuestro pensamiento y nuestra felicitación va para los transportistas que, independientemente del ámbito en que se desempeñen, cumplen nobles y necesarias misiones cada día. Están siempre del lado de su pueblo y no se rinden, a pesar de las serias limitaciones que imponen todas las asfixias a las que nos enfrentamos», subrayó Rodríguez Dávila en su alocución por la efeméride.
El Ministro aprovechó la fecha para poner en valor la creatividad y el intelecto de los trabajadores, quienes ante la carencia de recursos logran «poner su inteligencia en resolver las problemáticas del sector». Reconoció, además, el esfuerzo titánico de los conductores de vehículos estatales que, pese a las largas jornadas y la falta de medios, no pasan de largo ante una parada con capacidad disponible, apoyando a personas mayores, mujeres embarazadas, estudiantes y pacientes que necesitan traslados urgentes para hemodiálisis o servicios funerarios.
«Pienso con orgullo en los que cumplen su deber con honestidad, humildad y sensibilidad; en los que son incapaces de agredir a su pueblo o extorsionarlo en momentos en que el déficit en la oferta de los servicios pareciera incentivar el ‘sálvese quien pueda’ que tanto daño hace», sentenció el titular, trazando una clara diferencia entre los verdaderos revolucionarios del volante y quienes intentan lucrarse de la necesidad ajena.
En su mensaje, Rodríguez Dávila contextualizó el panorama actual dentro del amplio Programa Económico Social que impulsa el Gobierno, con 176 transformaciones en marcha. «Los transportistas tenemos nuestros propios desafíos para acompañar ese proceso», afirmó, e instó a continuar eliminando trabas burocráticas y simplificando trámites para lograr una operación más eficiente, tanto para los operadores estatales como para los no estatales, siempre con prioridad en los servicios públicos principales.
El Ministro hizo un llamado a la austeridad y al trabajo, anunciando que este año no habrá acto nacional por la fecha. «Son tiempos de trabajo duro y austeridad. A eso los invito», dijo, mientras extendía una advertencia reflexiva a quienes no se identifican con estos valores: «Nuestro pueblo nos necesita como verdaderos transportistas, no es imposible serlo, basta pensar como el pueblo».
Para sellar su reconocimiento, el Ministro compartió la anécdota de una doctora que, al no poder cerrar bien la puerta de un auto, recordó a su padre chofer. Aquel hombre nunca tomaba vacaciones por temor a que su sustituto no cuidara su vehículo, y exigía que las puertas cerraran con la suavidad del cuidado diario. «Las familias de los transportistas también integran de algún modo nuestro sector», reflexionó Rodríguez Dávila, felicitando a todos los que contribuyen a la vialidad, desde los mecánicos en talleres hasta quienes ayudan con un triciclo o un vehículo particular.
«Un fuerte abrazo y un pedido en tiempos duros: no perdamos nunca la sensibilidad, la conexión con quien necesita de nosotros y el sentido de que todos somos una gran familia, y tenemos que protegernos y ayudarnos», concluyó el Ministro, dejando claro que, a pesar de las piedras en el camino, el sector del transporte cubano se mantiene en pie, fiel a su labor.

