Durante años Hilia Tamayo Batista llegó a reuniones, oficinas y otros espacios con la costumbre que guarda el periodismo: escuchar, preguntar y desentrañar lo que había detrás de una explicación. Sin embargo, desde hace un quinquenio ocurrió algo que todavía provoca equívocos entre quienes la conocieron en aquel oficio.

“Ahora soy empresaria, dueña de la mipyme Reciclaje Sostenible SRL, ubicada en el municipio capitalino de La Habana Vieja, junto a mi esposo, compañero de vida por más de 40 años y mis dos hijos. Iniciamos este camino sin ninguna experiencia, pero fuimos amando el trabajo”, recordó, respondiendo así a muchos de los que, al verla llegar a ferias comerciales, se sentían atraídos por su labor periodística.
“En Cuba se botan muchos residuos que son materia prima: latas, botellas de plástico y de vidrio, cartón… Es necesario realizar acciones para que las personas tomen conciencia de cuán importante es esta actividad y cómo ella, a su vez vuelve a darle vida a otros productos”, destacó Tamayo Batista.
Esa labor en los últimos tiempos constituye no solo una estrategia para el cuidado ambiental, sino una fuente de ingresos para un segmento de la población. Reciclaje Sostenible se erige como ejemplo en el país, pues recupera, clasifica y compacta a diario plástico, aluminio, bronce y cobre. Así, lo que otros desechan se convierte en materia prima para nuevos productos, en dinero para el país y empleo para la comunidad.
Ese principio les ha permitido que, desde enero del 2026 hasta la fecha, la empresa recuperara más de 57,10 toneladas de latas (lo cual expresa que han pagado un millón 995 mil pesos), a lo que se suman también otros valores en las demás materias primas recolectadas, a partir del vínculo comercial que mantienen con las Empresas de Recuperación de Materias Primas de La Habana y Mayabeque.
Asimismo, lograron recuperar más de 7 millones de botellas (Parranda y Guajira) mediante un contrato de servicio con la cervecería holandesa asentada en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, que se encarga de exportar el material —en un momento hacia Holanda y en otro hacia Venezuela—.
Sin temor al trabajo
Detrás de esos números se encuentra el compromiso y la responsabilidad de 45 trabajadores que integran la plantilla de la mipyme, y entre los que se destacan los jóvenes. Rafael Núñez Llerena, uno de ellos, se muestra satisfecho con la oportunidad y ya suma dos años en la instalación.
“Antes estaba en la construcción”, una ocupación difícil dadas sus características, pero gracias a la recomendación de un amigo que ya estaba vinculado a la labor llegó hasta aquí. “Opté por la plaza y fui aceptado. Junto a mis compañeros me siento complacido. Además, vivo cerca, lo que me permite cumplir con otras tareas familiares. Es un trabajo noble que demanda la atención al público y la clasificación de las latas, y aquí me han apoyado mucho en ese aspecto.
“El salario es bueno, alrededor de 11 mil pesos”, señaló, además del pago por resultados que se realiza en dólares (USD) a partir de la tarjeta Clásica según la producción. “Un dinerito que siempre viene bien en estos tiempos”, declaró Núñez Llerena.
Alrededor de esa cadena se articulan recolectores —entre 20 y 40 diarios, según puntualizó la presidenta Tamayo Batista— con quienes la mipyme mantiene un vínculo directo: “se les paga en efectivo, sin intermediarios, porque muchos no tienen tarjeta ni celular”, declaró. Una actividad que en muchos casos se realiza de manera informal.
Reciclaje Sostenible no se agota en lo productivo. También han tendido la mano fuera de sus puertas: donaciones a la dirección nacional de los Comités de Defensa de la Revolución para los damnificados del huracán Melissa, que a finales de octubre del 2025 desbordó el río Cauto y dejó miles de evacuados en Granma y otras provincias del oriente.
Un nuevo comienzo
En medio de las transformaciones económicas que vive el país, los nuevos actores económicos emergen con fuerza cuando su acción rebasa la comercialización. La importación, en ese sentido, constituye una arista estratégica: no se limita a introducir mercancías, sino que prioriza el acceso a materias primas y equipos para la producción.
Sus esfuerzos encontraron frutos cuando el Gobierno aprobó la Resolución 126/2026 del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, que elimina la obligación de intermediación de los importadores estatales y permitió a las personas jurídicas participar directamente en el comercio exterior y dejó solo el 9 % de las subpartidas arancelarias con restricciones.
Esa facultad llevó a la empresa a incursionar, además, en la producción de perfumes. Importan frascos, sprays, esencias y alcohol a través de la Industria Ligera Importación-Exportación (Ilimpex) —la empresa comercializadora del Grupo Empresarial de la Industria Ligera (Gempil)— y luego venden el producto terminado en su tienda, ubicada en San José y Hospital, Centro Habana, aunque a quienes solo desean las esencias también se les ofrece.
No obstante, aún persisten inconformidades en cuanto al nivel de gestión. “En ocasiones, lo que se puede hacer en tres días se demora seis meses. Aun cuando tenemos el dinero y la mercancía para importar, en muchos casos el trabajo se ralentiza”, describió la ingeniera Alina López Carmenate, comercial de la mipyme. Pese a todo, reconoció que la apertura a la importación es un proceso positivo para el país.
Hilia Tamayo Batista explicó que la mipyme ya ha incorporado 39 actividades, entre las que sobresalen la importación de alimentos —proyecto que llevan de conjunto con empresarios colombianos—, paneles solares y las bicicletas y triciclos eléctricos. Además, prevén la construcción de una solinera para la carga de energía.

No todo ha sido sencillo. La propia empresaria reconoció que, aunque las transformaciones han abierto los caminos para los trabajadores del sector no estatal, todavía quedan grietas. “No se nos permite exportar directamente. Por ejemplo, nosotros para exportar la lata tenemos que venderle a la empresa estatal y ella es la que realiza esta actividad”, dijo.
Tamayo Batista subrayó que las medidas recientes han tenido un impacto positivo para quienes iniciaron la propiedad privada en Cuba. Entre los puntos que destacó están el pago a proveedores desde cuentas en dólares —lo que da confianza a los socios extranjeros y evita ilegalidades— y las posibilidades de asociación económica que abren nuevas oportunidades de encadenamiento productivo. Ese impacto también se mide en las familias de sus trabajadores, que hoy reciben pagos en USD y acceden a un mercado antes vedado para ellos: las tiendas en divisas.
Su esposo, el ingeniero Eneido Cabrera Arias, vicepresidente de la mipyme comparte esa lectura. Para él, el desafío no está en la implementación de estas transformaciones, sino en sostener la estabilidad financiera y organizativa que permita aprovechar esas aperturas. Una filosofía que ya muestra resultados.
“El dinero que entra por la recuperación de materias primas cubre los costos de operación, los salarios y las obligaciones fiscales, y eso nos permite importar otros bienes. La producción mercantil ronda los 6 millones de pesos mensuales, aunque la tributación del 10 % nos parece alta: si lo pusieran a la mitad seria otra cosa”, explicó. De igual manera, resaltó la disciplina consolidada entre los trabajadores como una de las fortalezas de la empresa, y el compromiso con el pago puntual de salarios, impuestos y obligaciones.
Experiencias como esta demuestran que las buenas oportunidades son posibles cada día con esfuerzo colectivo, compromiso e inteligencia práctica. Con los nuevos tiempos que corren Reciclaje Sostenible SRL ha demostrado que no existe espacio para la demora, sino para la creación, con mayor eficiencia, de estrategias que a futuro sigan brindado resultado como estos.

