Ramona, líder, compañera y horcón
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Ramona, líder, compañera y horcón

Cuba


Foto: Tomada de Internet

Las Tunas.- En el reloj y en las actividades cotidianas, el tiempo pasa con igual velocidad. Pero, en los recuerdos parece no tener prisa y a veces se detiene en un olor, un sentimiento, una imagen o un hecho.  

Así le ocurre a Ramona Curbelo Hernández, una mujer humilde, sencilla y pequeña de estatura; aunque, inmensa e intensa en su gestión diaria en la comunidad de Gastón, del municipio de Majibacoa, en la provincia de Las Tunas.

Ahora mismo puede cerrar los ojos y regresar a 50 años atrás.  Era una joven como otras, alegre y entusiasta.  Sin embargo, ya trabajaba y asumía tareas en la Unión de Jóvenes Comunistas y en la Federación de Mujeres Cubanas.  Siempre presente y activa.

Transcurría 1976 y en una reunión de vecinos se hacían propuestas para las primeras elecciones del Poder Popular.  Alguien mencionó su nombre y enumeraron virtudes que creía invisibles.  Preguntaron si estaba de acuerdo y en su respuesta hubo un compromiso.

«Lo recuerdo como si fuera ahora mismo.  Yo, tan tímida, dije que sí.  Y, sin proponérmelo, me convertí en líder de gente muy buena, que siempre respondió a mis convocatorias, me acompañó y me hizo sentir útil a la comunidad.

«A todos les di respeto, y de todos recibí respeto.  Hace unos años recesé en esa responsabilidad, tras más de cuatro décadas como delegada en Gastón, y también como presidenta del Consejo Popular.  Pero, todavía me siento querida».

Así de sencillo fue su inicio en los Órganos Locales del Poder Popular, en los que poco a poco tejió su historia.  Fue electa mandato tras mandato por generaciones que la supieron amiga, líder, compañera, juez, horcón y ejemplo.

En su haber acumula muchas medallas y reconocimientos.  Cada uno refleja un hecho, una historia.  Todos importan.  Pero nada vale tanto como haber conocido al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y cumplirle.

«Cuando me eligieron era la delegada más joven de la provincia de Las Tunas.  Y resulta que también me propusieron como diputada para formar parte del primer Parlamento Cubano. Fue una etapa emocionante y llena de responsabilidades, desde el primer instante.

«Ese día Fidel nos pidió, a mí y a otra joven diputada de Sancti Spíritus, que ayudáramos a Juan Marinello Vidaurreta, el diputado de mayor edad, a dirigir la reunión pues él había enviudado recientemente y se encontraba muy afectado».

Su presencia en la llamada Mesa de Edad es otro de sus orgullos.  Ramona honró el encargo del primer día y de los tantos que siguieron porque en su desempeño de más de 45 años como delegada siempre puso a los demás antes que a sus dolores, preocupaciones o problemas familiares.

Volvió a ser diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular en el VI mandato. Por ese entonces también cumplió de la mejor manera posible, siendo líder entre los suyos y trabajando por el bienestar de sus electores. 

Ya es más lenta en su andar y en su cuerpo se multiplican las secuelas por el paso de los años.  No obstante, todavía camina por su querido Gastón y visita a quienes se hicieron familiares sin tener la misma sangre.

«Podrán pasar muchos años pero siempre seré la mujer humilde y laboriosa que todos conocieron.  Me siento querida y agradezco cada paso que dieron detrás de mí, en trabajos productivos, actividades festivas y en el mejoramiento de este pueblo que nos acuna».

Foto: Tomada de Internet

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