Raidel gana en el drama; Moinelo cae pese a otra joya en Japón
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Raidel gana en el drama; Moinelo cae pese a otra joya en Japón

Los lanzadores cubanos Raidel Martínez y Liván Moinelo vivieron hoy destinos opuestos en la Liga Japonesa de Béisbol Profesional, con el primero como héroe y el segundo derrotado pese a su brillante actuación.
  
Martínez lanzó el noveno inning sin permitir libertades con el marcador igualado 3-3 y, tras retirar a sus rivales, vio cómo los Gigantes de Yomiuri fabricaban una carrera decisiva para dejar tendidas 4-3 a las Estrellas de DeNa en el Kyocera Dome, de Osaka.
  
El derecho cubano trabajó una entrada perfecta, sin hits ni carreras, actuación que le permitió apuntarse su cuarta victoria de la temporada frente a tres derrotas y poner su nombre en el centro de un desenlace escrito con dramatismo.
  
Con el triunfo, Raidel acumula 43 entradas de labor y apenas siete carreras limpias permitidas, para una efectividad de 1.46, además de 48 ponches y 10 boletos concedidos.
  
El cerrador cubano conserva también el liderazgo de la Liga Central en juegos salvados con 36, nada menos que 11 por encima del japonés Shinya Matsuyama, de los Dragones de Chunichi.
  
En el otro extremo de la jornada, Moinelo cargó con su primera derrota después de tres victorias, aunque volvió a dejar constancia de la extraordinaria regularidad que lo acompaña desde el montículo.
  
El zurdo lanzó ocho entradas de calidad ante los Luchadores de Nippon-Ham, permitió apenas tres imparables y dos carreras, una de ellas sucia, además de ponchar a un bateador y conceder un boleto.
  
Los Halcones de SoftBank no conectaron indiscutibles, apenas pudieron fabricar una carrera y terminaron sucumbiendo 2-1 en el Es Con Field de Hokkaido, en un partido donde la ofensiva dejó al cubano sin el respaldo necesario para convertir su faena en triunfo.
  
Moinelo presenta ahora 29 entradas trabajadas en la temporada, con solamente dos carreras limpias permitidas y una efectividad de 0.62, acompañada por 22 ponches y apenas cuatro bases por bolas.
  
Así, mientras Raidel encontró en Osaka el premio a una entrada perfecta y a la espera paciente de su equipo, Moinelo volvió a comprobar que incluso una obra casi impecable puede quedar sin recompensa cuando el bate guarda silencio.

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