Palavinka, como se denominan en la isla caribeña a los descendientes de matrimonio mixtos ruso-cubanos, fue seleccionada por el jurado entra más de 600 obras provenientes de todos los continentes.
Durante la premiación, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova refirió que, pese a los intentos del Occidente colectivo de cancelar a Rusia, la cultura del país euroasiático «está viviendo un auténtico renacimiento del interés por todo el mundo».
Prueba de ello, señaló, es el realizado anualmente por la cancillería Concurso Internacional Arquitectura de la Diplomacia, que en esta edición recogió un número récord de solicitudes de participación. El certamen está encaminado a estrechar los lazos culturales entre Rusia y el resto del mundo.
Por su parte Almaguer al referirse al significado de su obra, significó que la matrioshka simboliza la maternidad, la protección, y Rusia siempre ha estado en los momentos más difíciles que lo ha necesitado Cuba y le ha tendido la mano.
Como parte del tema «Matrioshka: diálogo de ornamentos», se invitó a los artistas a reimaginar una de las imágenes más reconocibles de la cultura rusa. Los participantes tomaron la clásica forma de la muñeca matrioshka y la reinterpretaron creativamente, diseñándolas según los estilos de las culturas nacionales de sus países.
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