La mayor organización política venezolana expresó a través de un comunicado que “recordaremos siempre la entrañable y gran amistad” entre Ramiro y el Comandante Hugo Chávez, así como su valiosa contribución a la hermandad histórica entre nuestros pueblos.
¡Honor y Gloria! al más joven asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del Granma, combatiente del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra junto a los Comandantes Fidel y Raúl Castro, y protagonista, junto al Che Guevara, de la batalla de Santa Clara que definió el triunfo de la Revolución cubana, señaló.
“¡Hasta la Victoria siempre, Comandante Ramiro!”, señaló el PSUV.
El Ministerio para Relaciones Exteriores expresó ayer sus más sentidas condolencias al hermano pueblo de Cuba y a su presidente Miguel Díaz-Canel, por el fallecimiento del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés.
Se trata de una figura de larga trayectoria en la vida política cubana de las últimas décadas, afirmó el texto.
La nota resaltó que “su actuación, vinculada a momentos fundacionales de la vida política y social de su país, forma parte del legado histórico de Cuba”.
Señaló la Cancillería venezolana que, en este momento de duelo, “extendemos nuestra solidaridad al pueblo y Gobierno cubanos, así como a sus familiares y allegados”.
También el Movimiento Nacional de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba, en nombre de sus bases activas y del pueblo, manifestó su más profundo y sentido pésame por la irreparable pérdida física del Comandante de la Revolución.
En mensaje de la Coordinación Nacional al pueblo de Cuba, a su Gobierno revolucionario, al Partido Comunista y a la familia, la organización solidaria destacó que Ramiro Valdés no fue solo un dirigente histórico, sino “uno de los últimos titanes de la Generación del Centenario”.
Un hombre cuya vida entera, aseveró, estuvo dedicada a la construcción del socialismo y a la defensa de la soberanía cubana.
El Movimiento rescató y exaltó tres virtudes que encarnó Ramiro Valdés durante sus 94 años de existencia: su rebeldía forjada en la lucha; firmeza templada en las difíciles jornadas de la clandestinidad; y su lealtad inquebrantable a la Revolución cubana, al Comandante en Jefe Fidel Castro, a Raúl, al Partido y al pueblo.
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