El papa León XIV llamó hoy a garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales permanezcan al servicio de la humanidad y no de intereses privados, informó L’Osservatore Romano.
Durante un encuentro con miembros del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas (IIAS), en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el pontífice advirtió sobre los riesgos derivados del acelerado avance de esas tecnologías.
El papa señaló que la velocidad de las innovaciones en esta área del desarrollo científico plantea la interrogante de si la humanidad podrá controlar en el futuro las máquinas que desarrollan y advirtió sobre el peligro de que las personas terminen convertidas en víctimas de sus propias invenciones.
De igual forma, expresó particular preocupación por la creciente delegación a las máquinas de decisiones relacionadas con la vida humana.
Ante representantes del organismo internacional, defendió la necesidad de una administración pública capaz de afrontar los desafíos derivados de la transformación digital e instó al IIAS a continuar sus investigaciones para contribuir a humanizar las tecnologías digitales y lograr que sirvan a la vida ya la paz.
Para el sumo pontífice el progreso tecnológico debe estar acompañado por criterios éticos y por una responsabilidad orientada al bien común y llamada a evitar que los intereses particulares prevalezcan sobre las necesidades de la familia humana.
El Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, del cual la Santa Sede forma parte, trabaja para ayudar a las autoridades públicas a adaptar la gobernanza a las transformaciones de la sociedad. La preocupación de León XIV se suma a sus recientes pronunciamientos sobre la necesidad de establecer principios éticos para orientar el desarrollo y utilización de la IA.
El papa pidió a los expertos y responsables públicos que asumieran un papel activo ante los cambios provocados por las nuevas tecnologías y llamó a orientar la innovación hacia la defensa de la dignidad humana. Su mensaje coincidió con el cierre del congreso anual del IIAS, celebrado en Roma entre el 24 y el 27 de agosto.



