Un cargamento de ayuda humanitaria financiado por el gobierno de Estados Unidos llegó este miércoles a Matanzas para atender, en una primera etapa, a 700 de las 2,100 familias vulnerables seleccionadas en ese territorio en medio de una grave crisis humanitaria, según informó Cáritas Cuba y recogió la agencia EFE. El envío arribó al aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, en Varadero, y quedó bajo la coordinación de la Diócesis de Matanzas. El obispo Juan Gabriel Díaz Ruiz y la directora local de Cáritas, María de los Ángeles Castelo, recibieron el primer cargamento destinado a esa jurisdicción religiosa. La organización católica indicó que sus voluntarios parroquiales identificaron a los beneficiarios y organizaron la distribución en la Vicaría Nuestra Señora de la Caridad. Esa zona comprende comunidades de Unión de Reyes, Bolondrón, Güira, Juan Ávila, Alacranes, Puerto Rico, Bermejas y Cabezas, entre otras localidades. Los criterios para seleccionar a las familias se basan en la inseguridad alimentaria y las dificultades de acceso al agua. Cáritas precisó que tendrán prioridad los adultos mayores de 60 años, las personas con discapacidad o encamadas, los pacientes con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas o en período de lactancia y los niños menores de cinco años. La diócesis prevé asistir a 18,200 núcleos familiares El plan contempla la entrega de módulos humanitarios a 18,200 núcleos familiares de la Diócesis de Matanzas. Cada paquete incluye una caja con alimentos básicos y otra con artículos esenciales de higiene personal. Cáritas Cuba explicó que estos suministros forman parte de los USD 60 millones que la Iglesia Católica canaliza dentro de un fondo de asistencia humanitaria de USD 100 millones aprobado por el gobierno de Estados Unidos para apoyar a la población cubana. El primer cargamento, de 18 toneladas, llegó a La Habana en julio. Después, otros envíos fueron destinados a comunidades parroquiales de Villa Clara y Cienfuegos, en septiembre. Desde comienzos de octubre, las diócesis de Camagüey y la parroquia de Gaspar, en Ciego de Ávila, también recibieron donaciones. El Departamento de Estado estadounidense anunció en mayo una partida de USD 100 millones para ofrecer “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano”. El programa prevé la distribución de recursos mediante la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes. Seis años de crisis económica y sanciones como contexto de la entrega La llegada de los donativos ocurre en un contexto de tensión diplomática entre La Habana y Washington, en uno de los períodos de mayor crisis humanitaria en la isla. Cuba atraviesa desde hace seis años una crisis económica con escasez de alimentos, combustibles y medicamentos, además de apagones prolongados, inflación y un avance de la dolarización. La situación se agravó tras la pandemia, las políticas aplicadas por la dictadura cubana y las sanciones de Estados Unidos al régimen. Desde enero, Washington aplica una política de máxima presión que incluye restricciones vinculadas al suministro petrolero y medidas secundarias, vigentes desde mayo, contra sectores considerados vitales para la economía de la isla. Estas decisiones profundizaron las dificultades energéticas y económicas que enfrentan los hogares cubanos.


