Nuevo capítulo de Inglaterra-Argentina en semifinales
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Nuevo capítulo de Inglaterra-Argentina en semifinales

Julián Álvarez marcó un golazo en tiempo extra para destrabar el duelo contra Suiza.

Julián Álvarez marcó un golazo en tiempo extra para destrabar el duelo contra Suiza.
Foto: yahoodeportes

Las semifinales en el Mundial de fútbol parecen, sobre el papel, polos opuestos. Por un lado, España y Francia, las cualidades del toque y la velocidad ofensiva, dos formas de la gracia; por el otro, Inglaterra y Argentina, selecciones sin mucha vistosidad, pero efectivas. Las dos últimas disputaron este sábado sus cuartos de final y necesitaron tiempos extra para pagar, bien caro, sus boletos.

Los ingleses remontaron y derrotaron 2-1 a Noruega en el Hard Rock Stadium de Miami. Muy poco vale la pena contar antes de la pausa de hidratación, luego Harry Kane le aplicó demasiada potencia a un tiro libre y, casi en la llegada inicial de los nórdicos, rompieron el abrazo con un golasasazo, mitad virtud, mitad azar, al minuto 36.

Desde el costado izquierdo Andreas Schjelderup, novedad en la alineación titular, envió un ¿centro o disparo? Solo él sabe, pero le salió una obra de arte al palo más alejado de Jordan Pickford, totalmente inapelable.

Los que tomaron ventaja aprovecharon el subidón anímico y dispusieron de par de opciones más. Alexander Sorloth encontró un hueco dejado por su marcador Nico O’Reilly y sacó una volea de zurda apenas por encima del travesaño.

Martin Odegaard probó rasante desde afuera, controlado por el guardavallas, antes de un contragolpe que debía terminar adentro, pero Sorloth jamás quiso pasarle la pelota a Erling Haaland, quien aparecía solo, y cuando trató de encarar para pegarle demoró una eternidad y permitió el despeje de la defensa de los Tres Leones.

A los vikingos les costó porque en el descuento Anthony Gordon tocó para Jude Bellingham, quien con pasmosa facilidad, sin necesidad de regates –solo con su rapidez–, se escoró a la izquierda del área y estableció la igualdad, cruzado, por abajo.

En la acción previa, cuando sacó de meta el portero noruego, el balón pegó en un cable de una cámara aérea, pero ningún oficial se percató porque, de lo contrario, debían retrotraer la jugada y mantener el 1-0.

El VAR sí intervino poco después cuando el propio Jude filtró para una gran vaselina de Harry Kane, pero le anularon la diana por fuera de lugar, y con ese emparejamiento volvieron a las duchas.

A los diez minutos de la reanudación los noruegos recuperaron, por unos instantes, la diferencia a su favor. En un tiro de esquina el guardameta le realizó una gran atajada a Sander Berge y Torbjorn Heggem capitalizó el rebote, mas revocaron la anotación por culpa de una falta en ataque de Haaland.   

Más adelante Kristoffer Ajer estrelló en el larguero un testarazo de espaldas, mientras Antonio Nusa, luego de varios recortes, la mandó al cuerpo de Pickford.

A partir de entonces los oponentes se adueñaron de la iniciativa, en especial gracias a los revulsivos Bukayo Saka y Djed Spence que resultaron unos demonios por las bandas.

En la prórroga Orjan Nyland mostró notables reflejos para repeler un cabezazo de Kane, pero casi enseguida cometió el error decisivo: regaló un rebote manso ante un disparo de Morgan Rogers y Bellingham lo remachó para completar su doblete y llegar a seis tantos en el torneo, a uno de Erling y a dos de Lionel Messi y Kylian Mbappé. La posición de mediocampista aumenta el mérito de esa producción artillera.

Aún quedó tiempo para un penal provocado por la velocidad de Spence, aunque el VAR cambió la decisión, y para un bombazo de Patrick Berg al techo de la cabaña inglesa.

Los inventores del fútbol retornaron a la estación de los cuatro mejores, como en Rusia-2018, halados por el sueño de su segunda estrella y liderados por un hombre que solo pasó dos días en la Academia del Liverpool cuando transitaba por las categorías inferiores, pero hoy, como si hubiera residido en esa ciudad toda su vida, le cantan la inmortal canción de los Beatles, Hey Jude.

JULIÁN, EL DI MARÍA DE 2026

El duelo entre Argentina y Suiza escenificado en el Arrowhead Stadium de Kansas recordó el disputado en los octavos de Brasil-2014, cuando Ángel Di María, a dos minutos de finalizar la prórroga, sentenció el resultado 1-0, aunque ahora parecía más fácil la misión.

El choque inició como concluyó la infartante remontada a Egipto, con testarazo de un mediocentro. En aquella ocasión fue Enzo Fernández y en esta Alexis MacAllister, quien en un córner ejecutado por Messi desde la izquierda llegó al primer poste y le imprimió la rosca perfecta para incrustar el esférico en las redes.

Tras la media hora Emiliano Martínez realizó una salida vital para cerrar la entrada de Breel Embolo, quien le había ganado la espalda a Lisandro Martínez. El delantero helvético mereció amarilla próximo al descanso debido a una infracción sobre Leandro Paredes, cartulina que tendría mayores implicaciones en el complementario.

En la reanudación «el Dibu» intervino de nueva cuenta, con mucha complejidad, frente a un cabezazo cruzado de Dan Ndoye. Sin chance para limpiarse los guantes, frenó un intento lejano de Granit Xhaka, pero nada pudo contra una maravillosa pared por la izquierda de Ricardo Rodríguez y Ndoye, quien concretó el empate, cruzado, por abajo, al 67.

Cuando los de rojo inclinaban la cancha Embolo recibió una tonta expulsión, por doble amarilla, debido a una simulación de falta examinada en el VAR. Entonces, con el feudo asediado, Gregor Kobel se agigantó: evitó un gol cuchareado de Leo y una espectacular tijera de Lisandro en el añadido, así como otra de Messi desde la frontal en el alargue de 30 minutos.

Los que sufrían inferioridad numérica remataron par de veces desde lejos, cuando pisaban campo rival, pero sin susto para la Albiceleste. Ese combinado necesitaba un genio y lo encontró en Julián Álvarez, quien puso fin a su sequía con un cañonazo desde fuera del área incrustado en el ángulo izquierdo del arquero.

La sentencia ocurrió en una contra donde Thiago Almada halló la respuesta de Kobel, pero Lautaro Martínez desató la celebración en la segunda oportunidad.

En la semifinal ingleses y argentinos se medirán por sexta ocasión en las magnas citas y el balance marcha con tres éxitos de los europeos, un emparejamiento y una sonrisa de los americanos. Sin embargo, ese resultado positivo vale por miles: los cuartos de México-1986, cuando la genialidad y el potrero de Diego Armando Maradona tallaron la venganza en el césped tras el dolor de las Malvinas. 

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